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martes, 21 de noviembre de 2017

¿Y el Día de la Mujer para cuándo?

Este pasado domingo, 19 de noviembre, fue el Día del Hombre. Dada la gran opresión a la que se ven sometidos los hombres diariamente y que no dejan de dar a conocer en las redes en fechas tan importantes para ellos como el 25 de noviembre o el 8 de marzo, esperaba que el 19 de noviembre saliesen hordas de hombres a la calle a reivindicar sus derechos. Esperaba incluso que se convirtiera en tendencia en twitter.

No os podéis imaginar la gran sorpresa que me he llevado al ver que no es así.

Incluso más. Ni los centros comerciales ni las grandes marcas o partidos políticos han considerado celebrarlo. Me parece indignante, ciertamente. ¿Acaso los hombres no merecen que en su día salgan mujeres de gran importancia como Soraya Sáenz de Santamaría o Manuela Carmena a reivindicar la importancia de ese día como nos hicieron el honor Pablo Iglesias e Íñigo Errejón a nosotras en 2016? ¿Por qué a los hombres no se les reconoce en ese día tan señalado lo hermosos que son por luchar por sus derechos? ¡A nosotras sí nos lo reconocen! Qué injusticia. Mirad la cantidad de cosas que se podían hacer para reconocer su lucha.

Las marcas además también han olvidado esa fecha tan señalada. ¿Por qué no se promocionan los productos para hombres? ¿Acaso ellos no merecen que les regales esa caja de herramientas tan chula en color azul? ¡Encima de que a nosotras el día 8 de marzo se nos puede regalar cremitas y perfumes y ropa rosa? Estamos marginando mucho a los hombres y eso un día se nos va a volver en contra, os lo digo yo. 

¿Pero sabéis qué es lo que ya me parece más escandaloso de todo? Que en este día no recuerden a los 30 hombres asesinados anualmente por sus parejas mujeres. Fijaos si es escandaloso que a los pobres no les queda más remedio que recordarlos el 25 de noviembre o el 8 de marzo. ¡Es que no les dejamos reivindicar cosas ni en su día! 

Es una gran injusticia todo esto, eh, de verdad. Vamos a tener que ponernos serios. Y yo no es que tenga particular interés en esto, qué va, si creo que ya hay igualdad y no entiendo por qué los hombres necesitan un día para ellos. Total, bajo Día de la Mujer Trabajadora ya se les puede incluir, ¿no? El femenino es genérico y puede englobar a todos.

Felicidades a los hombres en su día. Recordad, hombre bonito es el que lucha y vuestro mayor mérito es ser tan guapos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Presunción de culpabilidad


El juicio por la violación de los Sanfermines, como era de esperar, es tremendamente mediático. Hemos tenido una semana en la que en todas las redes sociales, se hablaba de ello constantemente. Como también era de esperar (y no por esperado ha causado menos rabia y tristeza), el tratamiento de los medios y las reacciones de buena parte del público merecen el calificativo de "asqueroso". 

La cosa no habría ido más allá de eso, de lo que ya estamos acostumbradas a ver cuando se trata de un caso de violencia de género (y sí, una violación a una desconocida es violencia de género aunque la ley no lo contemple así), de no haber trascendido el detalle de que uno de los violadores hizo seguir e investigar a la víctima por un detective privado y que el juez aceptó incorporar el informe de dicho detective a las pruebas de la defensa (si bien se retiró a posteriori por petición de uno de los abogados, que pidió además que se tuviera por no presentado). No voy a entrar a valorar la decisión del juez legalmente hablando (eso se lo dejo a abogados, como @Subnorbook), mi reflexión sobre ello va sobre otro lado.

Con esto- el tratamiento de los medios, la reacción del público, el informe, etc.- queda claro algo que desde el feminismo se lleva denunciando años: la presunción de culpabilidad de las mujeres.

¿A qué me refiero con eso? Cuando se denuncia una agresión sexual, una violación, violencia de género en general, sobre la mujer pesa un doble trabajo: demostrar que lo ha sufrido y demostrar que no lo merecía. Porque el discurso es que a las chicas buenas no les pasa, a las que siguen las normas nadie las agrede, a las que se quedan en lo que Jessica Fillol llama aquí "el lado seguro del patriarcado" no las violan ni las maltratan, por lo tanto, si lo has sufrido igual lo merecías, por puta. ¿Que estabas demasiado borracha para consentir? Te lo mereces por beber (como parece insinuar esta campaña en contra del consumo de alcohol en menores). ¿Tenías demasiado miedo y te quedaste paralizada? Te lo mereces por no resistirte, o igual es que sí querías y denuncias por despecho. ¿Te ha violado tu novio? Es que has elegido mal y debes atenerte a las consecuencias. ¿Te ha violado tu mejor amigo? Es que los hombres cuando se aceleran no controlan y si te quedaste a solas con él sabiendo eso, es que lo estabas buscando.

El informe de un detective y el hecho de que se haya aceptado como prueba es, en esencia, una de las muchas manifestaciones de esta presunción de culpabilidad que pesa sobre las mujeres que denuncian. Si no te comportas de determinada forma tras ser violada, si vuelves a viajar, a colgar fotos en las redes sociales, a exponerte de alguna forma ante los demás... entonces igual no has sido tan víctima o, si lo has sido, no te ha afectado tanto y, por lo tanto, pobres chicos, ¿por qué destrozarles la vida? Se pruebe o no la culpabilidad de "la Manada", la existencia de este informe y su aceptación como prueba de la defensa sienta un peligroso precedente, no tanto legal (ya que legalmente nunca ha estado prohibido investigar a quien denuncia un delito) como social. ¿Por qué digo esto? Porque un juez no deja de ser una figura de autoridad y, como tal, sus decisiones y actuaciones tienen un poder legitimador a nivel social. Así, a partir de ahora, cuando una víctima de violación o de violencia de género denuncie, muchos agresores se verán legitimados para hacerla seguir y demostrar que sigue con su vida, que no se ha hundido y, por lo tanto, que igual no es tan víctima. Supone una nueva violación, esta vez de la intimidad. Supone una nueva manifestación de la revictimización a la que se ve sometida una mujer que se atreve a denunciar. Supone un nuevo cuestionamiento, ahora ya más allá de los hechos en sí, también de su vida después de ellos. Supone, en resumen, una nueva forma de violencia patriarcal, social e institucionalmente aceptada. 

Supone que muchas mujeres que se habrían atrevido a denunciar, ahora no lo harán.

A la espera de que llegue el día en que a las mujeres no se nos cuestione sistemáticamente, que no se nos presuma la culpabilidad mientras a los hombres se les presume la inocencia... a la espera de ese día, sólo nos queda gritar: 

¡HERMANA, YO SÍ TE CREO!

sábado, 18 de noviembre de 2017

"A mí no me han educado así"

No falla. Cada vez que se intenta explicar que el machismo lo impregna todo y que a las mujeres "se nos educa para", salta alguien a decir "a mí no me han educado así". Pues lamentablemente, querido o querida, sí te han educado así aunque en tu casa hayan paliado en parte esa educación. 

El machismo es una cuestión estructural. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que nuestra sociedad y todos los productos de la misma (educación, cultura, dinámicas relacionales, etc.) no se han conformado tal y como son por arte de magia, sino dentro de un marco concreto, el patriarcado, en el cual la medida y referencia de todas las cosas es el hombre  (más concretamente, el hombre blanco cisheterosexual) siendo todo lo que se salga de ello, "lo otro", lo que se sale de la norma y que debe amoldarse todo lo posible a ella. 

No estamos hablando de algo aislado que se contemple desde fuera y que tenga unas características extremadamente concretas y que se puedan separar fácilmente unas de otras, sino de la misma estructura de la sociedad en la que vivimos. Hablamos de un determinado prisma bajo el que se configura absolutamente todo.

Obviamente, es raro que se emita y apoye socialmente un mensaje explícito que diga que las mujeres son inferiores a los hombres, o que una mujer merece ser violada, pero sí existe ese mensaje en multitud de detalles, tan naturalizados e integrados en la realidad cotidiana, en el "siempre ha sido así, es lo normal", que rara vez se repara en ellos, pero que constituyen una de las bases para la perpetuación del sistema patriarcal: la falta de referentes femeninos en la formación reglada (¿cuántos de vosotros habéis estudiado a Olympe de Gouges al estudiar la Ilustración? ¿O a sor Juana Inés de la Cruz en Literatura? ¿Y qué me decís de Lyudmila Pavlichenko al estudiar la II Guerra Mundial?), la perpetuación de estereotipos de género entre los niños (mirad un catálogo de juguetes y entenderéis a qué me refiero... o id simplemente a una tienda de ropa y mirad qué prendas tienen la etiqueta "para niño" y "para niña"), la creencia de que determinada ropa indica tu disponibilidad sexual (una disponibilidad sexual que además debe ser indiscriminada, si rechazas a un hombre cuando vas, según ellos, "pidiendo guerra con esa minifalda/top/pintalabios", entonces eres una calientapollas... y el que me niegue que esto sucede que me diga dónde está la cueva en la que ha vivido porque me piro allí), etc.

Incluso las campañas institucionales contra la violencia de género, acoso sexual, etc. tienen escasa perspectiva de género, al poner el énfasis en las víctimas en lugar de en el agresor (no hay más que recordar aquello de "mamá, hazlo por nosotros..."), lo que facilita que se siga culpando a las víctimas y eximiendo de toda responsabilidad tanto al agresor como a las instituciones y a la propia sociedad.


La educación es socialización en una determinada cultura, en sus normas implícitas y explícitas. Educación no es sólo un/a docente o tus padres diciéndote "X es así". Educación es toda una sociedad inculcándote una serie de valores, estereotipos, creencias, motivaciones, etc. que se han desarrollado en un marco determinado, el patriarcado.

Así pues, sí te han educado así.

martes, 14 de noviembre de 2017

5 mitos absurdos sobre feminismo




Fuente
1. El feminismo busca la igualdad.

Sí, es un mito. No, no me he vuelto loca. Sí, me la refanfinfla lo que digan la RAE o tu cuñado. El feminismo no busca la igualdad, el feminismo busca la liberación de la mujer del patriarcado, siendo una de las consecuencias de dicha liberación la igualdad. 

¿Por qué ese matiz? Al hablar de que el feminismo busca, defiende o promueve la igualdad de la mujer con respecto al hombre seguimos tomando a éste como medida y modelo social, mientras que al hablar de liberación estamos hablando de tomarnos a nosotras mismas como medida y modelo, ser nosotras, libres y empoderadas, sin que exista una identificación del hombre como medida de todo y la mujer como "el otro".


2. El feminismo es inútil hoy en día, ya hay igualdad.

Pues no. Y cuando hablo de que la mujer no está liberada y de que no existe la igualdad no me refiero a lo que a muchos les viene a la mente, que son países en los que la mujer no puede votar o el matrimonio infantil es norma... no, no, me refiero también a la "civilizada" sociedad occidental.

Desde los "techos de cristal" hasta la distribución de las tareas domésticas y de cuidados, que aún hoy recaen en su mayor parte en la mujer, desde el baboseo y acoso de Pablo Motos sin consecuencias hasta las manifestaciones más radicales y dramáticas del machismo como lo son los más de 500 mujeres asesinadas en España en la última década.

¿Aún pensáis que ya hay igualdad?

3. Las feministas de hoy en día sois muy agresivas, las que buscaban el voto sí valían la pena

Claaaro que sí. Ahora colocamos explosivos, incendiamos comercios, nos encadenamos a verjas... oh, wait... no, eso lo hicieron las sufragistas, esas a las que los machunos de ahora tienen como lo que debe ser una feminista. 

4. El feminismo está bien, pero es que el hembrismo...

El hembrismo no existe, eso para empezar. Existe la misandria, pero no existe ningún sistema social, político, económico y cultural que sustente dicha misandria, por lo que el hembrismo no existe. Y punto.


Fuente
5. Las feministas buscan obligar a todas las mujeres a no depilarse (o maquillarse o llevar tacones, lo que proceda)

Pues no. Lo que buscamos es que todas las mujeres puedan elegir por sí mismas qué desean hacer con sus cuerpos, sin imposiciones estéticas derivadas de un sistema en que las mujeres son meros objetos de deseo y, por lo tanto, deben tener siempre un aspecto que resulte agradable para la mirada masculina según los cánones físicos imperantes en la época en que nos encontremos.

Y no, no hay libertad para elegir en una sociedad en la que se amenaza de muerte y de violación a una modelo por aparecer sin depilar en una campaña o en la que hombres con más pelos que un jersey en el que ha dormido mi gata acosan y llaman "guarras" a perfectas desconocidas por llevar las axilas o las piernas sin depilar.



viernes, 3 de noviembre de 2017

#LeoAutorasOct y tres mini-reseñas

El año pasado me enteré de #LeoAutorasOct, una iniciativa para contribuir a la visibilización de las mujeres en la literatura. El principio básico es simple: durante el mes de octubre, leer únicamente a autoras; de cualquier época, género y subgénero; desde Jane Austen hasta Ursula K.LeGuin, desde ensayo sobre la propia literatura hasta narrativa Cyberpunk, desde "Crepúsculo" hasta "El primer hombre de Roma".

Lamentablemente, el año pasado me enteré a finales de Octubre, así que no pude llevarlo a cabo. Este año, sin embargo, me enteré con tiempo, por lo que me he sumado a la iniciativa, contribuyendo además a la difusión de la misma y haciéndome el propósito de leer un mínimo de cinco libros y hacer reseña de al menos tres de los que lea (estén dentro de esos cinco o a mayores). Mi lista inicial resultó así:

  1. Horizonte Rojo (Rocío Vega). Aquí su página web y aquí su Twitter.
  2. Muerte en la clínica privada (P.D.James). Podéis leer sobre ella en Wikipedia.
  3. Crímenes que no olvidaré (Alicia Giménez Bartlett). Aquí su página web.
  4. Madre Sacramento (María Teresa Álvarez). Breve bibliografía y bibliografía aquí.
  5. Cortejo a lo prohibido: lectoras y escritoras en la España moderna (Nieves Baranda Leturio). Aquí su página de la UNED.
  6. ¡Llama a la comadrona! (Jennifer Worth) (añadido a la lista inicial). Podéis leer sobre la autora aquí.




Reseñas

Horizonte Rojo

Rea Kerr, líder del grupo de mercenarios Horizonte Rojo, no es precisamente un dechado de virtudes. Bebe en exceso y tiene problemas para relacionarse con los demás, acostándose además con quien menos debería, como miembros de su tripulación. Cuando un encargo que parecía fácil se tuerce y ella ha de enfrentarse a un miembro de su tripulación, una serie de acontecimiento se precipitan a su alrededor y ha de luchar por sobrevivir en medio de ellos.


Cuando empecé a leer Horizonte Rojo tenía ya más o menos una ligera idea de lo que me esperaba, gracias a que sigo a la autora en Twitter y a otras personas que han leído y reseñado. Aún así, consiguió sorprenderme.

Desde mi punto de vista, la trama en sí, si bien muy entretenida y bien escrita (además de ser una temática que me gusta), no es el punto más fuerte de Horizonte Rojo. El punto fuerte son los personajes y la evolución de los mismos, especialmente de Kerr. Me ha pasado algo muy curioso con ella: al principio me cayó como una patada en la boca. No es fácil que Kerr caiga bien, es demasiado humana, tanto que incomoda sentirse a veces identificada con ella. Con el tiempo, según se va avanzando en la trama, vemos que evoluciona, pero logra mantener su esencia, no llega a ser un cambio radical e inverosímil.

Otro de los puntos fuertes es la descripción de las relaciones sexuales. Rocío Vega no cae en misticismos pero tampoco traspasa la línea entre lo erótico y lo gratuitamente pornográfico (cosa que no tendría nada de malo, a todo esto, pero que sencillamente no pegaría con el tono del resto de la novela). Además, hay ciertos detalles que añaden verosimilitud a esas escenas, como el hecho de que no sean todas iguales en su desarrollo y en cómo las vive Kerr o que ésta pueda pensar en que estando borracha le va a resultar difícil correrse.


En general, pues, me ha parecido muy recomendable, con una historia hábilmente escrita y entretenida y unos personajes muy bien construidos, muy humanos y que evolucionan de forma coherente y verosímil.




¡Llama a la comadrona!

Cuando la joven enfermera Jenny Lee llega al East End londinense de los años 50 para completar su formación como comadrona se encuentra con la dura realidad de la época, marcada por las consecuencias de la no tan lejana Segunda Guerra Mundial y los cambios sociales y políticos que sirven de telón de fondo al tema principal: la partería y la maternidad en los años 50.



Éste era sin duda uno de los libros que más ganas tenía de leer tras haber visto ya las temporadas disponibles de la serie basada en el mismo. En la literatura, rara vez nos encontramos con descripciones fieles de los partos, da igual la época sobre la que trate el libro, el género literario, etc., y desde luego es aún más raro encontrarse con descripciones de lo que suponía ser mujer y madre en esa época, y ya ni hablemos de las comadronas.


Es sin duda esa fidelidad a la realidad, y la descripción de los esfuerzos que durante años hicieron las comadronas para dignificar la profesión y que se le reconociera su valor, los aspectos que más me han gustado. Como mujer,  me resulta además un tema especialmente relevante, en tanto que se puede ver cómo el embarazo, el cuerpo de la mujer y la maternidad pasan de ser un tema (aún más) tabú en la Medicina para ganar cierto terreno, aún hoy insuficiente.

Otro de los aspectos más positivos es la propia voz de la autora, que logra transmitirnos la emoción y el sentimiento de injusticia ante determinados acontecimientos e historias para ofrecernos después otra historia desde una perspectiva tierna y alegre.

Si tuviera que hablar de un aspecto negativo, sería el hecho de que apenas se detiene en sus compañeras de profesión. Esto supone un choque si, como es mi caso, se ha visto primero la serie, donde ya desde el principio se profundiza en las vidas de las compañeras de Jennifer.

Desde mi punto de vista es un libro completamente recomendable en el que, lejos de ofrecer una visión mística de la maternidad y la partería, nos ofrecen realismo, sin olvidar el humor, la ternura y la cercanía.




Muerte en la clínica privada
La periodista Rhoda Gradwyn ingresa en la prestigiosa clínica privada de un cirujano de renombre para deshacerse de una cicatriz, sin sospechar que allí la aguarda la muerte. La resolución del caso será responsabilidad del inspector Adam Dalgliesh.


Una de las características que más me ha llamado la atención de esta y otras novelas de P.D. James con Dalgliesh como protagonista es el hecho de que éste rara vez aparece hasta casi la mitad de la novela (si bien tampoco se olvida de hacerlo avanzar como personaje ni de ofrecernos un retrato de sus colaboradores y entorno cercano). P.D. James se recrea (se recreaba) en describir la atmósfera en que se mueven los personajes secundarios, los que se verán afectados personalmente por el asesinato y en dejar claro que Dalgliesh, como investigador del caso, es un intruso en medio de ese ambiente.


La descripción casi hasta la saciedad de la mansión en que está la clínica, así como de su entorno, no resulta aburrida, sin embargo, ya que el estilo de P.D. James es bastante ágil en este aspecto. Todo cuanto describe servirá después para avanzar en la trama junto con Dalgliesh, incluso para saber más que el detective acerca de los personajes con los que se encuentra y sus motivaciones.

Quizás el punto más negativo para mí es la resolución del caso, que me pareció precipitada en contraste con el ritmo pausado del resto de la novela, como si P.D. James lo hubiera escrito antes que cualquier otra cosa y tuviera que encajarlo a martillazos dentro de la trama.

Aunque no es la que más me ha gustado (ese puesto corresponde a "Mortaja para un ruiseñor"), me parece en general un libro bastante recomendable, con una descripción de escenarios y personajes bien realizada y una trama que engancha.

Impresiones sobre #LeoAutorasOct

Una de las primeras cosas en que reparé al decidir tomar parte en la iniciativa es en lo difícil que resulta encontrarse de forma casual con recomendaciones de libros escritos por mujeres. Da igual de qué género hablemos, si no estás realizando una búsqueda consciente, rara vez te encontrarás con escritoras. 

Lo mismo sucede cuando entras en una librería. Ya tenía más o menos una idea de algunos de los libros que leería, pero un día estuve mirando en una librería y me di cuenta de que casi todo son hombres, algo de lo que quizás no habría sido del todo consciente si no estuviera precisamente buscando autoras.

En definitiva, creo que este tipo de iniciativas son algo todavía muy necesario y en lo que todos y todas deberíamos tomar parte, no sólo durante un mes, sino a lo largo de todo el año. Deberíamos ir más allá de las recomendaciones que se hacen desde publicaciones o de las listas de best-sellers y hacer una búsqueda consciente, visitar webs y blogs como La nave invisible, Adopta una autora, el propio blog de la iniciativa LeoAutorasOct, etc.









viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona

En las Ramblas bebí la mejor sangría de mi vida. En un restaurante chino en el que dos de mis amigas y yo nos pusimos moradas de comida y de sangría. Volvíamos a nuestro alojamiento riéndonos tanto que se nos saltaban las lágrimas.

Fue hace ya años, pero podría haber sido ayer. Podríamos haber estado allí ayer, disfrutando de una cena y de jarras de sangría en rápida sucesión. Podríamos haber salido del restaurante y que las lágrimas de risa de pronto se transformasen en lágrimas de terror.

No estábamos allí.

Pero sí lo estaban más como nosotras. Hombres y mujeres que salían de cenar y de beber, que reían antes de empezar a darse cuenta de que algo ocurría. 

Ante cosas así, las reacciones son variadas. Me siento bien al poder decir que he visto grandes muestras de solidaridad, trabajadores demostrando que la clase obrera sabe permanecer unida, repulsa hacia los atentados y determinación de no dejarse vencer por el miedo.

Pero después está la otra cara de la moneda. Gente insensible que compartía los vídeos e imágenes en contra de las peticiones de los Mossos, gente dando muestras de catalanofobia, gente intentando sacar rendimiento político de la situación... y gente racista y xenófoba. He tenido que bloquear a tres de ellos en mi propio facebook por sus comentarios. Y estoy decepcionada y enfadada. Les están haciendo el juego. Como bien se dice en este artículo de La Marea escrito por Antonio Maestre, uno de los objetivos de DAESH es eliminar la "zona gris", la coexistencia pacífica y para ello, qué mejor que sembrar el miedo y favorecer la creación de extremos (de los verdaderos, no los "extremos" de racista/antirracista o machista/feminista de los que habla gente mal informada o malintencionada). 

Y lo peor es que la gente cae. Y así entramos en un ciclo de culpa y caza de brujas donde los afectados no serán los poderosos, ni los que realmente hacen daño, sino la gente corriente, ciudadanos, obreros. La gente asustada busca una cabeza de turco y son los intereses políticos los que se la dan. No les sigamos el juego, por favor.


Todo mi apoyo y afecto a las víctimas y a sus familias.


miércoles, 2 de agosto de 2017

Sansa Stark y la molonidad de personajes femeninos

He de confesarlo, la primera vez que leí los libros, Sansa me parecía una petarda que no se enteraba de la misa la mitad y, aunque no me alegré de lo que le sucedía, sí la culpé de haber confiado en Cersei y en Joffrey; me enfurecí con ella cuando lo de Dama y la culpé de ello; me cabreé cuando "traicionó" a su padre, etc.

A día de hoy, sólo puedo concluir que eso se debe a una misoginia interiorizada, la misma misoginia que hace que miremos a Sansa con desdén por ser "una dama" mientras aplaudimos a Arya, Asha y Brienne. La misoginia que hace que se llame Mary Sue a Dany mientras que a Tyrion y Jon se les venera por las mismas cosas que hacen de Dany una Mary Sue. 

En la literatura, el cine, los videojuegos, etc., la "molonidad" de una mujer se mide por cuánto se parece a los modelos de hombre estándar que nos ofrecen esos mismos medios, siempre, claro está, que eso se limite a cosas como pegar, decir groserías, vestir de forma "poco femenina", enguarrarse por los caminos, etc. En el momento en que hablamos de una mujer que asume todo el poder sin renunciar a lo que se considera femenino (Cersei, Daenerys), ya estamos hablando de, en el mejor de los casos, una "Mary Sue" y, en el peor, "una puta malvada y conspiradora que quiere arrebatar su legítimo poder al hombre que lo merece".

Y ahí entra Sansa.

Los guionistas de la serie le tienen especial tirria. Leía el año pasado, en la web de Asshai, a una forera que decía que "a Sansa siempre le dan la pelota idiota", es decir, haga lo que haga, será un error que el hombre a su lado (Jon, Meñique) le perdonará de forma magnánima y generosa, no sin antes abroncarla, hasta cuando ese "error" salve la vida de quienes se lo echan en cara. Incluso otra mujer (Lyanna Mormont) le echa en cara algo que no es culpa suya (sus sucesivos matrimonios forzados) y le arrebatan su legitimidad como Reina del Norte y Señora de Invernalia (en ese punto, recordemos, todavía no ha aparecido Bran, y con Robb y Rickon muertos y Arya desaparecida, Sansa es la última Stark que queda y, le pese a quien le pese, la que ha salvado la situación en el Norte después de que Jon casi provoque su derrota en la Batalla de los Bastardos). 

¿Seguro que soy yo la tonta de la familia?
No he muerto, conservo mi rostro, mi cabeza, mis piernas...
A Sansa  no se le pone en entredicho ni se la odia (he llegado a ver verdadera bilis hacia ella) porque haya cometido errores imperdonables (hola, Robb "me caso con quien me salga del nabo ignorando a mis vasallos y mi madre"), porque sea irreflexiva (hola, Jon "me lanzo a la batalla ignorando la estrategia que he diseñado yo mismo e ignorando las advertencias de la única persona que conoce a Ramsay"), ingenua (mira, ahí tenemos a Ned "voy a fiarme de Meñique, qué podría salir mal") o malvada (anda, Joffrey "me cargo prostitutas por diversión"). Se le pone en entredicho y se la odia porque habiendo cometido errores de mucha menor magnitud, habiendo sido irreflexiva con consecuencias imposibles de prever, habiendo confiado en quien no debía y sin ser malvada... es una mujer que asume un rol típicamente femenino.

Esta misoginia interiorizada se dirige también hacia otros personajes femeninos dentro de la literatura, el cine, etc., que no actúan según los estándares masculinos o, por el contrario, se amoldan demasiado a un estereotipo femenino. Repipis insoportables o putas ambiciosas, no hay término medio. Pero un personaje femenino puede ser molón sin pegar espadazos. Un personaje femenino puede ser fuerte siendo dulce y tierna. Un personaje femenino puede molar cometiendo los mismos errores que los masculinos cometen a patadas. 

En resumen, ¡Sansa, Reina del Norte!

Estoy aquí y aquí me quedo. Si no os gusta, recordad lo que le hice al hijoputero que me violó.



viernes, 7 de julio de 2017

Reflexión sobre... Gestación Subrogada (II)

Decir que el tema de la gestación subrogada se ha convertido en algo particularmente candente en las redes últimamente es quedarse cortos. Se está convirtiendo, como era esperable, en una auténtica batalla. No hace tanto, en febrero, publiqué una entrada en la que me posicionaba a favor de la regulación de la GS "altruista". Huelga decir que hoy en día ya no pienso igual, gracias al debate con compañeras que, con paciencia, consiguieron hacerme caer en el camelo que es la GS "altruista". 

Desde las posturas favorables a la GS, especialmente cuando se trata de rebatir a mujeres que hablan contra la misma desde el feminismo y la libertad sexual y reproductiva de las mujeres, se esgrime a menudo el argumento de "ah, entonces, ¿qué hay de lo de "nosotras parimos, nosotras decidimos"? ¿Y si una mujer quiere hacerlo? ¿Se lo vais a prohibir?". Respecto a lo de usar lemas feministas para rebatir esto ya se ha pronunciado Jessica Fillol esta misma semana. Respecto a las otras dos cuestiones... esto no va, ni nunca ha ido, de libertades individuales; cuando se habla en contra de la GS, la prostitución, etc., se está hablando de derechos humanos, de dignidad colectiva, de defensa contra la explotación y de lucha contra un sistema basado en la opresión y la explotación. Desde esa perspectiva, no importa si una mujer entre cien quiere gestar para otros libremente si las otras noventa y nueve lo hacen para no morirse de hambre; no importa si una mujer de entre cien se prostituye libremente si las otras noventa y nueve lo hacen para no ver morir a su familia de hambre; no importa si una trabajadora de entre cien elige libremente renunciar a sus derechos laborales si las otras noventa y nueve lo hacen porque la alternativa es quedarse en la calle.

La GS  se sustenta en una doble opresión: de clase - quienes recurren a la GS suelen ser parejas o personas de estatus socioeconómico alto y las madres de alquiler suelen ser mujeres de estatus socioeconomico bajo- y machista -  la innegable feminización de la pobreza y la propia situación de partida de las mujeres con respecto a los hombres hace que la GS se enmarque en una más de las prácticas de control sexual y reproductivo que se ejercen sobre las mujeres, por no mencionar la actitud típicamente machista y clasista de "perpetuar el linaje" a toda costa.

El elemento de clasismo es, quizás, el que queda más claro: sólo personas ricas pueden permitirse el coste de la GS (de lo que, por cierto, la madre gestante no ve más que un pequeño porcentaje), y está por llegar el día en que una mujer rica se quede embarazada por puro altruismo para otros, corriendo, además de los riesgos inherentes al embarazo, los riesgos en cuanto a su profesión, su vida personal y social, etc. Y las pocas que podrían estar dispuestas no resultan suficientes - o, al menos, no he visto en ninguna parte "mujer burguesa, blanca y rica se ofrece a gestar el hijo de otros", lo que sin duda sería noticia- para considerar legalizar la GS. 

En esencia, lo colectivo no puede supeditarse a lo individual, y legalizar la GS sólo nos acercaría al escenario que vemos en "El Cuento de la Criada", quizás no tan similar a la esclavitud sexual, pero sí a una realidad en la que pasar por un embarazo y que un contrato te arrebate tu soberanía corporal es una opción laboral más; quizás la única opción para muchas mujeres. 

Hay muchas más cosas que decir sobre esto, como las que la tuitera Cronopia apunta en este hilo que suscribo completamente, pero creo que todo queda mejor condensado en una frase:

No compres, adopta.
Y parece mentira que esto la gente lo vea lógico en cuanto a animales y luego no vea mal la compra de bebés.


martes, 27 de junio de 2017

La necesidad de espacios no mixtos y las Casitas del Árbol "trugueimers"


Esta semana se anunció un evento no mixto acerca de videojuegos, que tendría lugar en Barcelona el 27 de julio. Como viene siendo habitual cada vez que las mujeres intentamos hacer algo en lo que los hombres no resultan ni necesarios ni bienvenidos, un buen montón de machirulos #trvuegueimers comenzaron a lloriquear, a insultar y a acosar a las organizadoras y participantes del evento, utilizando como principal argumento que no es necesario que haya espacios no mixtos, que las mujeres no somos acosadas en el mundo de los videojuegos y que qué hacemos excluyéndolos, en un tirabuzón mental que no sé si describir como puro cinismo o simple estulticia.

Entre los que han acosado e insultado se encuentra un editor y redactor de Areajugones, demostrando que incluso desde los medios acerca de videojuegos no soportan que las mujeres sigamos unas reglas que no sean las que han establecido ellos desde el principio. Asimismo, desde Forocoches se ha llamado al boicot al evento, cayendo no sólo en la misoginia más sangrante, sino también en una buena dosis de transfobia. Y, por supuesto, muchos más comentarios denigrando el evento, a las organizadoras, las participantes y a cualquiera que hayamos salido a apoyarlo.

¿Resultado? Se ha cancelado el evento, al menos por ahora, y los machitos se estarán frotando las manos y dándose palmaditas unos a otros en la espalda, convencidos de haber ganado a las malvadas feminazis que quieren arrebatarles su espacio por derecho como si nosotras fuéramos personas y tuviéramos algún derecho a interesarnos por lo que les interesa a ellos.


El cartel del evento


Pero esto solamente demuestra dos cosas: por un lado, la gran necesidad de espacios no mixtos en los que las mujeres podamos compartir experiencias sin ser juzgadas, ninguneadas o interrumpidas. Por otro lado, el tremendo miedo que nos tienen, que es el único punto positivo de esta situación vergonzosa y sangrante. Se ve que realmente están acojonados: les da pánico un espacio en el que ni se les necesita ni son bienvenidos. Cuando nosotras queríamos entrar en su Casita del Árbol y se negaban a ello, conservaban el poder; actualmente, las mujeres estamos construyendo nuestras Casas del Árbol y dictando nuestras propias reglas y se acojonan porque no nos querían en el espacio que ellos dominaban, pero tampoco querían que dejásemos de intentarlo para poder seguir señalándonos como intrusas, para conservar su monopolio sobre el ámbito de los videojuegos y su poder sobre nosotras, poder para validarnos e invalidarnos como "verdaderas gamers" o como profesionales del sector. Y ahora se acojonan porque resulta que hemos reparado en que no necesitamos su aprobación ni la queremos. Así que cuando surgen iniciativas que dejan claro que no son bienvenidos acosan e insultan en el nombre de una supuesta igualdad real que ellos defienden y nosotras no, generando una sensación a medias entre profundo asco y esperpento.

Ante esto, queda cada vez más claro que las mujeres necesitamos y queremos espacios no mixtos, estamos hartas de ser ninguneadas, juzgadas, interrumpidas, acosadas y atacadas. Desde el GamerGate hasta el vergonzoso acoso ocurrido hace poco a una ex desarrolladora de Bioware por las animaciones de Mass Effect: Andrómeda (proyecto, dicho sea de paso, del que no formaba parte); desde el acoso que sufren las chicas no normativas que hacen cosplay hasta los insultos velados de los que fui objeto yo misma en un espacio supuestamente seguro como es el muro de una conocida al darle la razón en sus quejas sobre el machismo en videojuegos... Somos intrusas y estamos hartas de sentirnos como tal, y por eso necesitamos un espacio en el que no lo seamos. Así, eventos como el Gaming Ladies o proyectos como TodasGamers, FemDevs, etc., son necesarios; nos dan seguridad y nos hacen sentir valoradas y que nuestra opinión importa.  

En resumen, machirulos: ya no queremos entrar en vuestra Casita del Árbol, no os necesitamos, no sois imprescindibles y cuanto antes lo asumáis, mejor para todos.

Y si de paso os morís, pues eso que ganamos todos, pero, por supuesto, es un deseo personal y no se debe confundir con amenazas de ningún tipo, incitación al consumo de sustancias mortales o a tiraros por un puente.

Aprovecho además para enviar todo mi apoyo a las que han sido atacadas al darse a conocer este evento, en especial a las participantes y organizadora.




lunes, 26 de junio de 2017

Reflexión sobre... la evolución de mi pensamiento feminista





Hace varios años, cuando tomé conciencia por primera vez de que tal vez ese cabreo y sentimiento de injusticia ante determinadas cuestiones que me rodeaban era feminismo, comencé a interesarme por el movimiento, sus orígenes y muchas otras cuestiones que rodeaban un concepto bastante negativo (baste decir que me justificaba con aquella frase de "yo no soy feminista, pero..."). 

Así, me inicié en el feminismo de forma bastante solitaria y errática, sin lograr entender del todo las cosas que me encontraba, la información contradictoria, muchas veces despectiva, otras veces tremendamente abstrusa... hasta que acudí por primera vez a Lalín con motivo de la celebración del curso "IX novas fronteiras na igualdade de oportunidades 2.0: A escola da comunicación igualitaria" en el año 2013. Gracias a las charlas y conferencias en aquel curso, me fui haciendo cierta idea acerca del feminismo y de lo que realmente defendía. No obstante, seguía teniendo dudas, y oscilaba entre varias formas de llevar a cabo el análisis feminista.

Así, hasta hace realmente muy poco (creo que no comencé a hacer un análisis propio realmente crítico - y autocrítico - hasta hace un par de años, más o menos, y el cambio más radical en mi forma de pensar no tuvo lugar hasta hace menos de un año, cuando, si bien sostenía no tenerlo del todo claro, realmente cada vez empezaba a verlo más claro) se me podía considerar libfem, es decir, feminista liberal. Se puede decir que el feminismo liberal es un feminismo "tibio" que no cuestiona de forma contundente los privilegios masculinos. Un "perfil" de libfem, si es que se puede hacer uno, sería el de quien defiende la prostitución, la gestación subrogada,etc., entendiendo que son decisiones personales y potencialmente empoderantes; es decir, realizando un análisis desde el individuo. Naturalmente, las libfem están en contra de la violencia de género y, salvo alguna que otra gilipollas a la que yo, personalmente, no consideraría feminista, no culpan a la mujer de la situación de violencia o de las agresiones que viven. ¿Qué sería entonces lo "opuesto" al libfem? Pues el radfem o feminismo radical, llamado así porque va directo a la raíz del problema: el patriarcado y la opresión estructural derivada de éste, llevando a cabo un análisis basado en lo colectivo, en la sociedad, y no en el individuo. Una de las características principales del feminismo radical podría ser la búsqueda de la abolición de los roles de género. 

Después de muchos bandazos, de muchas lecturas, discusiones e incluso peleas con gente en las RRSS, mi pensamiento ha ido cambiando poco a poco y cada vez me he ido decantando más hacia el feminismo radical. Si bien no estoy de acuerdo con algunos de sus planteamientos, creo que hoy en día es lo más aproximado a mi manera de pensar y sentir (curiosamente, la mayoría de las radfem que conozco, bien en persona, bien a través de las redes, han tenido una progresión similar, pasando por el libfem antes de llegar al radfem).

Naturalmente, sigo evolucionando y reflexionando, pues van surgiendo diferentes temáticas a las que no había prestado atención o que incluso desconocía. Así, mi postura sobre la Gestación Subrogada, por ejemplo, ha cambiado de forma bastante vertiginosa, desde una postura que, si bien se encontraba bastante centrada, se decantaba más hacia el feminismo liberal, hasta una postura que se encuadra de forma clara en el planteamiento general del feminismo radical sobre esta cuestión.

Mi evolución no habría sido posible si no fuese gracias a compañeras feministas de las que he aprendido y con las que he llevado a cabo una reflexión común, o incluso aquellas con las que he llegado a sostener opiniones totalmente opuestas, la mayoría de las veces, por desgracia, sin que haya llegado a ser posible un entendimiento. Y, aunque muchas (la gran mayoría, en realidad) no me lean, desde aquí les doy las gracias.

En resumen, el feminismo para mí ha sido, y es, constante cambio y evolución, a veces incluso retroceso, pero siempre intentando cuestionar y cuestionarme. El feminismo me ha enseñado a quererme y a autocuidarme. Me ha enseñado a fiarme más de mí misma y de mis percepciones. Me ha enseñado a decir "no".

El feminismo, en resumidas cuentas, me ha convertido en la persona que soy a día de hoy.





viernes, 16 de junio de 2017

Descubriendo grandes proyectos: Patriarcadas

Hace poco supe de un interesante proyecto llamado "Patriarcadas", una revista digital que, a través del humor, hace denuncia de la situación desigual que se vive debido al patriarcado. Como es bien sabido a quienes me leéis, toda forma de lucha contra el patriarcado encuentra mi apoyo, y es por ello por lo que escribo esta entrada e intento aportar así mi granito de arena.



Haced clic aquí para visitar la web.

Las fundadoras del proyecto



Cristina Moreno.
Licenciada en Periodismo y Experta en Edición, lleva años
trabajando en el mundo de la comunicación.
Clara López.
Graduada en Bellas Artes, su trabajo gira en torno la denuncia eco-feminista.




El proyecto de Patriarcadas

Esta semana tuve la ocasión de hablar con Cristina para conocer más acerca de esta revista y las ideas que le dieron origen. Según ella misma me contó, la idea nació de dos fuentes: un congreso acerca de feminismo en la Universidad Complutense de Madrid y un documental sobre la revista satírica estadounidense "National Lampoon". Sabiendo del interés de Clara por la denuncia feminista, contactó con ella y comenzaron a perfilar el proyecto. Conformaron un equipo, actualmente de 14 artistas (además de Cristina y Clara), quienes pueden crear libremente, siempre desde un enfoque satírico y político y teniendo en cuenta la temática principal, que son los efectos nocivos del patriarcado sobre nuestra vida, relaciones sociales y salud.

El soporte elegido para la difusión es digital e interactivo. ¿Qué quiere decir esto? Que, cada quince días, y en función del tipo de suscripción que se haya elegido (número único, mensual o trimestral), se recibe, a través de la app gratuita que estará disponible en AppStore y Google Play, el ejemplar correspondiente de la revista, con sátiras acompañadas de entrevistas, reportajes, etc. que las complementan, enriqueciendo la temática y proporcionando una perspectiva más formativa.

Sin embargo, lejos de ser únicamente una lectura pasiva en el dispositivo correspondiente, la revista se caracteriza por su interactividad, por lo que a través de nuestra acción (clicando en el lugar correspondiente, por ejemplo, como podéis ver en este vídeo) irán apareciendo las imágenes y el texto, proporcionando una sensación de juego que transforma la experiencia en algo mucho más atractivo y dinámico.

En la sociedad actual, en la que el patriarcado es todavía una lacra que perjudica la salud y, en general, la vida de las mujeres, resulta imprescindible contar con proyectos de este tipo, que denuncien la situación al tiempo que desde el humor y la sátira nos dan energía para pelear contra la injusticia. Asimismo, el arte tiene una gran potencia como forma de comunicación y supera prácticamente cualquier barrera cultural y lingüística, permitiendo una expresión difícil de igualar a través de otros medios.

Así pues, os animo a conocer y difundir el proyecto y, si podéis echarles una mano para que salga adelante, aquí tenéis el enlace a la sección de "Crowdfunding" de su página web, en la que además podréis ver un divertido vídeo de presentación del proyecto y, en la correspondiente sección de "Equipo", vídeos de presentación de colaboradores y colaboradoras acompañados de una pequeña muestra de sus ilustraciones. Cuentan además con páginas de Facebook e Instagram en las que podréis visitarlas y darles vuestra opinión y apoyo.


Desde aquí, envío un abrazo a las fundadoras y todo el equipo de Patriarcadas. 
¡Mucho ánimo y adelante!

viernes, 19 de mayo de 2017

Reflexión sobre... feminismo y argumentos absurdos

Sin duda, uno de los argumentos más peregrinos y absurdos contra el feminismo es el de que hay mujeres malas, mujeres que se aprovechan de que existe la posibilidad de denunciar y denuncian en falso (lo de que el porcentaje sea ridículamente bajo ya si tal). Dado que me lo han planteado hace poco en un comentario de Facebook, he decidido que valía la pena desarrollar mi respuesta un poco más y aprovechar para hacer una entrada. Y aquí está.

Sí, hay mujeres que se aprovechan de lo que ha conseguido el feminismo. ¿Y? ¿Cuál es el punto de esa argumentación? El feminismo no va de convertirnos a todas en seres de luz. Entre las feministas hay buenas y malas personas. El feminismo lucha por todas ellas. Porque el feminismo busca la liberación de la mujer – de todas las mujeres – de una opresión estructural, el patriarcado. De todas: obreras y burguesas, de izquierdas y de derechas, mejores o peores personas, violentas y pacifistas, libfem y radfem, etc.  Esto no quiere decir que entre nosotras no haya disensiones o, incluso, que no existan mujeres feministas abiertamente enfrentadas,  u otras cabronas y poco sororas, incluso algunas a las que yo, personalmente, con gusto mandaría a freír espárragos, pero es que el feminismo no es una manera de hacer amistades, sino de analizar la realidad y de sostener una lucha común contra una opresión también común.


Teniendo en cuenta eso, descalificar el feminismo (el cual, por cierto, tiene múltiples matices y corrientes, de las que comulgo con una o dos como mucho) por los actos aislados de algunas mujeres es como descalificar los movimientos antirracistas porque dentro de ellos hay PoC delincuentes o que se aprovechan de algunas cuestiones. Una absurdez, se mire por donde se mire. ¿Verdad que sería una barbaridad acudir a una mani antirracista y decir “a ver sí, os matan por ser PoC, tenéis mayor riesgo de exclusión social por ser PoC, os insultan por ello, pero es que hay PoC que son malas personas”? Si no te hostian con toda la razón del mundo, probablemente te dirán “mira, a mí me la refanfinfla, yo lo que quiero es que ser PoC deje de ser motivo de opresión”.


Y yo contesto lo mismo sobre ese argumento contra el feminismo basado en las mujeres “malas, que se aprovechan de los avances feministas, que denuncian en falso”. Me la refanfinfla. Yo lo que quiero es que ser mujer deje de ser motivo de opresión, que en igualdad de condiciones no se decanten siempre por un hombre para un trabajo o un ascenso, que el hecho de ser fértil no me convierta en indeseable para una empresa, que caminar por la calle sola de noche no sea un acto de valentía o de imprudencia según a quién le preguntes, que no tenga que preguntarme si el tío con el que estoy ligando parará si le digo “no”. Quiero que ser violada no se convierta en un juicio a mi persona en vez de a los violadores (ejemplo, la barbaridad de Espejo Público y prácticamente todo lo que ha rodeado a la violación de los Sanfermines). Quiero que las compañeras lesbianas tengan el mismo derecho que yo a amar sin recibir insultos por ello. Quiero que no se me llame "guarra" por llevar las piernas sin depilar. Quiero que no se me juzgue si follo o no, ni que se decida arbitrariamente si es mucho o es poco. Quiero muchas cosas que hoy en día todavía no tenemos. Y quiero que ya no sea necesario reclamarlas.




Básicamente, quiero - queremos- abolir el patriarcado. 

miércoles, 3 de mayo de 2017

Reflexión sobre... el derecho al cabreo

"Cuando te enfadas pierdes la razón". Esta frase, en principio inofensiva, y en la que TODOS caemos alguna vez (yo no soy una excepción) es un recurso bastante utilizado por trolls y por imbéciles de todo tipo, especialmente cuando se trata un tema que ataca a sus privilegios. Y es que no falla. Dile a un #Señor, después de una gilipollez, que se calle de una puta vez y las probabilidades de que te suelte un un "oye, oye, relájate, que yo sólo quería decirte que sois unas locas del coño por cabrearos por X cuando en Y están peor" son muy altas.

Pues mira, no. Eso se llama "tone policing" y está muy feo. Decir a otra persona que pierde la razón cabreándose por algo que ocurre a diario a ella y a muchas otras personas a su alrededor sólo por haber nacido mujer, ya es de por sí una forma de opresión, puesto que se intenta deslegitimar lo esencial de su discurso por una cuestión de formas, obviando la tremenda tensión y carga emocionales que supone ser mujer en una sociedad machista:  somos sistemáticamente asesinadas (a mediados de marzo eran ya 34 las mujeres asesinadas este año...y 465 desde 2010, según este cómputo) , acosadas, ignoradas cuando decimos "no", sometidas a mensajes contradictorios que hacen que automáticamente cualquier cosa que nos pase sea culpa/responsabilidad nuestra y un largo etcétera. 

Ante esa situación, cabrearse no sólo es la reacción lógica, sino que es además la deseable: chillar cada vez más alto y más fuerte ante las injusticias que sufrimos por el mero hecho de ser mujeres, defendernos si es preciso mediante la violencia mínima (verbal o física) y sentirnos libres de contestar a las machistadas con un "vete a la mierda, imbécil". Cabrearse es un derecho de todo aquel que se encuentra oprimido, pues la liberación no se consigue con flores, pancartas perfumadas y reacciones tibias y equidistantes ante situaciones de machismo.

Las sufragistas tenían muy claro su derecho al cabreo y a la violencia
(E irónicamente son las "buenas" mientras "las de ahora" somos feminazis misándricas y violentas...)


En definitiva, si quiero ser amable y corregir educadamente tus gilipolleces, lo haré, pero nunca lo des por descontado, porque nos matan y estoy muy cabreada por ello.







martes, 18 de abril de 2017

La regla y el tabú



A finales de la semana pasada, y como en realidad ocurre casi todas las semanas, unos cuantos machirulos en Twitter creyeron necesario compartir su inmensa sabiduría sobre un tema del que no tienen ni pajolera idea. En esta ocasión, la menstruación.

El tema comenzó a raíz de la sanción a una Guardia Civil por abandonar momentáneamente su puesto para ponerse una compresa (sobre esto, poco puedo decir, ya que Barbijaputa ya ha realizado un análisis de ese suceso que encuentro, en términos generales, acertado). En lo que se refiere a la particular polémica de Twitter que ha motivado esta entrada, comenzó con estos dos tuits:





Como se puede ver (y si no se ve bien id a los enlaces), aquí tenemos a señores haciendo lo que mejor saben hacer los señores: hablar sin tener ni puñetera idea. En el primer caso, sobre lo poco previsoras que somos las mujeres, que ya deberíamos saber que cada 28 días exactos, como un reloj, nos baja la regla. Es lo que le han enseñado a él y de esa burra no se baja. Está claro que no tiene amigas ni hermanas que le den una colleja cada vez que suelta esas burradas.

Si el primero me parece un simple caso de ignorancia, el segundo ya me parece sangrante (y nunca mejor dicho).  El segundo señor opina que casi 5 euros por una caja de 36 tampones no es tanto porque da para medio año. Mirad, me río por no llorar (y si alguien quiere saber más o menos para cuánto da una caja de 36 tampones, mirad este enlace). Lamentablemente, no acaba así la cosa. Cuando se le replicó, y con razón, que estaba diciendo una auténtica memez, mostrando datos que indicaban claramente que lo que estaba diciendo era una chorrada de las gordas... se ofendió. En serio, es tan puramente cuñao que da hasta ternurita.

Con todo esto, la menstruación, las compresas y los tampones han sido tema de conversación en Twitter durante toda la semana, y una tuitera (@srtagalicia) a raíz de ello subió una foto de una compresa ensangrentada, comentando que además usaba un tampón y que todo eso, como se podía ver, no era suficiente. Básicamente, era una respuesta al iluminado de que 36 tampones dan para medio año. ¿La reacción? Como no podía ser de otra manera, se inició el acoso a @srtagalicia, un acoso tal que ha abandonado twitter. ¿Lo peor? Que no ha sido cosa sólo de machunos; he visto a chicas, chicas cis que tienen la menstruación, decir que era asqueroso que Galicia subiera fotos de compresas ensangrentadas.

¿Conclusión? La menstruación es un tabú tal que una foto y unos tuits de una chica mostrando esa realidad han provocado que haya tenido que abandonar Twitter. Y no estoy hablando de una chica que se haya visto por primera vez en esas lides, sino de una tuitera que ya se ha tenido que enfrentar antes a los machunos de siempre.

Nos odiáis. Ya lo sabía, pero es que creo que nunca me había quedado tan claro como ahora. Odiáis todo lo que relacionáis con lo femenino (aunque no sea necesariamente femenino) y tratáis de invisibilizarlo, y muy especialmente lo corporal, lo físico. Sangre menstrual, útero, ovarios, coño. Todo lo que consideráis sucio, desagradable e inferior. Intentáis esconderlo tras anuncios irreales, tras el color azul, pantalones blancos y nubes. Negáis el dolor, lo convertís en algo natural, o lo tildáis de exageraciones. Seguimos siendo impuras cuando tenemos la regla, os damos asco y no os molestáis en negarlo. Y nos atacáis cuando reaccionamos, cuando decimos que la regla es roja, casi marrón, que duele y que no debería doler tanto; somos guarras, desagradables, cerdas que no saben el límite entre lo decente y lo indecente. Os come la rabia por dentro cuando la exposición de algo considerado como íntimo no sirve para pajearos o simplemente "alegraros la vista". 

Y me alegro de que os coma la rabia. Ya casi sólo por eso dan ganas de seguir haciéndolo, a ver si os revienta una vena de una puñetera vez. 

Mientras llega ese feliz día, seguiremos apoyando a las compañeras que sufren vuestro acoso, las que aguantan mecha y las que no han podido más: #GaliciaNoEstáSola.



viernes, 17 de marzo de 2017

Reflexión sobre... quererse



Fuente de la imagen: WikiHow



No estoy gorda, soy gorda. He estado más delgada, he estado más gorda, pero soy una chica gorda. Soy gorda igual que soy hipoacúsica o hipermétrope, igual que mis ojos y mi pelo son castaños, igual que una de mis orejas es de forma extraña, igual que mi sonrisa es ligeramente torcida, igual que un lado de mi cara es más rígido que el otro.

A la gente le incomoda oír que alguien se autodenomina "gordo/a". Nos enseñan que estar gorda es ofensivo para la vista, escudándose en nuestra salud. Nos enseñan que así no vamos a atraer a nadie (jejeje... yo no digo ná y lo digo tó). Nos enseñan que cualquier cosa, pelos, sudor, lunares, estrías, pecas, arrugas, granos... multiplica su "fealdad" cuando están en un cuerpo gordo. Nos enseñan a retorcernos de repugnancia en los probadores, ante el espejo. Nos enseñan que la solución mágica para todo es adelgazar (SPOILER: no lo es... y quizás cuente alguna vez la debacle de cierta dieta hace algunos años).

Soy gorda. No rellenita, no gordita. Soy G-O-R-D-A. Con todas las letras, abriendo mucho la boca y marcando la "R" a tope. 

Soy gorda y me quiero. A veces más y otras veces menos. A veces me cabreo, con la moda por no haber más tallas, conmigo misma por no adelgazar. A veces me veo horrorosa, otras veces sexy. A veces me quiero más vestida y otras veces me quiero más desnuda. Pero me quiero. He aprendido a quererme.

Porque si yo no me quiero, ¿quién lo va a hacer? 


martes, 14 de marzo de 2017

Reflexión sobre... machismo, videojuegos y ser "unas amargadas que se quejan de todo"


Imagen tomada de DeviantArt:

Las chicas que jugamos a videojuegos estamos ya más que curtidas (muchas lo están infinitamente más que yo, que soy relativamente novata en el mundillo "gamer" y, en general, he tenido muchísima suerte con las personas con las que he compartido mi afición, a quienes, si me leen, agradezco las horas de cachondeo y debate, serio y no tan serio) en el machismo que impera en el mundo de los videojuegos y lo discriminadas que estamos las mujeres en el mismo, ya no sólo a nivel de las profesionales del sector, sino también las fans, jugadoras, gamers, jugonas o como se nos quiera llamar. La página TodasGamers habla largo y tendido sobre este tema en varios de sus artículos (el último de ellos, este), y bastante mejor, en mi opinión, de lo que lo puedo hacer yo, por lo que tampoco quiero extenderme demasiado.

No es infrecuente que cuando las jugadoras nos quejamos de algún aspecto que chirría (como, por ejemplo, el hecho de que Bioware declaró en su momento que pensaba centrar la campaña de "Mass Effect: Andrómeda" en la protagonista femenina del juego, Sara Ryder, como homenaje a Sally Ride, para, posteriormente, sacar más vídeos del protagonista masculino y centrarse en él), se nos tache de "exageradas" o de no saber disfrutar de las cosas, o de ser "unas amargadas que os quejáis de todo". Pues bien, pongamos los puntos sobre las íes... Quejarse de algo no implica no disfrutar, sino simplemente ser consciente de los fallos que presenta un producto; The Witcher 3, por ejemplo, me encanta, pero soy consciente de que, más allá de las características del mundo en que se basa, tiene unos toques bastante machistas que me fastidian sobremanera (¿de verdad necesitamos ver el sujetador de una guerrera para darnos cuenta de que "oooh, es una chica, y lucha!"?). Si ver fallos y señalarlos, especialmente los vinculados al machismo, implicara no disfrutar de algo, hace muchos años que no podría ver una película o abrir un libro, o siquiera vivir en sociedad. 

Por otro lado, es muy curioso que solamente seamos exageradas o amargadas cuando nos quejamos de cuestiones relacionadas con el evidente machismo del medio, pues me he quejado y he visto a muchas chicas quejarse mil veces de las misiones secundarias chorras del Dragon Age Inquisition, o de los finales de Mass Effect 3, y jamás he visto que esas quejas sean tildadas de "exageradas" o que se interpreten como que somos "unas amargadas". Si me atreviera a realizar una loquísima especulación, quizás tendría que hablar de cómo los #TrueGamers y #MachitosEscociditos interpretan cada mínimo cambio con cierto aire a avance en el medio como una señal del Apocalipsis (para muestra, el follón que se armó con Horizon Zero Dawn y Aloy, de lo que esto ha sido el ejemplo más light), y de que no hay más que ver los hilos de prácticamente cualquier foro sobre videojuegos, especialmente los comentarios en torno a mujeres, protagonistas o compañeras, que son... normales. Mujeres normales y corrientes, sin hipersexualizar, y que despiertan tal ira que cualquiera diría que es una afrenta personal para los machitos escociditos. 

Machitos escociditos que en reacción a esa gran afrenta invierten un tiempo considerable en deslegitimar nuestras quejas, tratándonos de "exageradas", de "amargadas", de "frustradas", de tener la cabeza comida por "el lobby feminazi", dejándonos claro que somos intrusas en un medio en el que todavía dominan ellos y en el que cada mínimo espacio que logramos hacernos es un ataque hacia su masculinidad (la pobre, qué frágil que es). 

Así pues, queridos y no tan queridos jugadores, si una mujer se queja de cómo la trata la industria del videojuego, tanto si es desde su perspectiva de profesional como de jugadora, quizás deberíais parar un momento para plantearos si su queja tiene cierta base antes de empezar a atacar desde vuestro privilegio, el de estar ampliamente representados en prácticamente cualquier medio cultural y/o de entretenimiento. Internet es una herramienta maravillosa con la que podéis consultar prácticamente cualquier cosa en un clic, y la descripción acerca de la realidad que vivimos las mujeres en este y otros medios no es una excepción. De hecho, mirad qué buena soy, que ya aporto más abajo lo que he encontrado yo sin tener que rebuscar demasiado.

Y para terminar... sinceramente, si protestar en contra del machismo que percibo en el mundo del entretenimiento y en la sociedad en general y apoyar a las compañeras que se quejan es ser una amargada que se queja de todo... me alegro de serlo.



Artículos que tratan la situación de las mujeres en el mundo del videojuego