¿Buscas algo en particular? Prueba aquí...

viernes, 17 de marzo de 2017

Reflexión sobre... quererse



Fuente de la imagen: WikiHow



No estoy gorda, soy gorda. He estado más delgada, he estado más gorda, pero soy una chica gorda. Soy gorda igual que soy hipoacúsica o hipermétrope, igual que mis ojos y mi pelo son castaños, igual que una de mis orejas es de forma extraña, igual que mi sonrisa es ligeramente torcida, igual que un lado de mi cara es más rígido que el otro.

A la gente le incomoda oír que alguien se autodenomina "gordo/a". Nos enseñan que estar gorda es ofensivo para la vista, escudándose en nuestra salud. Nos enseñan que así no vamos a atraer a nadie (jejeje... yo no digo ná y lo digo tó). Nos enseñan que cualquier cosa, pelos, sudor, lunares, estrías, pecas, arrugas, granos... multiplica su "fealdad" cuando están en un cuerpo gordo. Nos enseñan a retorcernos de repugnancia en los probadores, ante el espejo. Nos enseñan que la solución mágica para todo es adelgazar (SPOILER: no lo es... y quizás cuente alguna vez la debacle de cierta dieta hace algunos años).

Soy gorda. No rellenita, no gordita. Soy G-O-R-D-A. Con todas las letras, abriendo mucho la boca y marcando la "R" a tope. 

Soy gorda y me quiero. A veces más y otras veces menos. A veces me cabreo, con la moda por no haber más tallas, conmigo misma por no adelgazar. A veces me veo horrorosa, otras veces sexy. A veces me quiero más vestida y otras veces me quiero más desnuda. Pero me quiero. He aprendido a quererme.

Porque si yo no me quiero, ¿quién lo va a hacer? 


No hay comentarios:

Publicar un comentario