¿Buscas algo en particular? Prueba aquí...

Mostrando entradas con la etiqueta Cabreo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cabreo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de mayo de 2017

Reflexión sobre... el derecho al cabreo

"Cuando te enfadas pierdes la razón". Esta frase, en principio inofensiva, y en la que TODOS caemos alguna vez (yo no soy una excepción) es un recurso bastante utilizado por trolls y por imbéciles de todo tipo, especialmente cuando se trata un tema que ataca a sus privilegios. Y es que no falla. Dile a un #Señor, después de una gilipollez, que se calle de una puta vez y las probabilidades de que te suelte un un "oye, oye, relájate, que yo sólo quería decirte que sois unas locas del coño por cabrearos por X cuando en Y están peor" son muy altas.

Pues mira, no. Eso se llama "tone policing" y está muy feo. Decir a otra persona que pierde la razón cabreándose por algo que ocurre a diario a ella y a muchas otras personas a su alrededor sólo por haber nacido mujer, ya es de por sí una forma de opresión, puesto que se intenta deslegitimar lo esencial de su discurso por una cuestión de formas, obviando la tremenda tensión y carga emocionales que supone ser mujer en una sociedad machista:  somos sistemáticamente asesinadas (a mediados de marzo eran ya 34 las mujeres asesinadas este año...y 465 desde 2010, según este cómputo) , acosadas, ignoradas cuando decimos "no", sometidas a mensajes contradictorios que hacen que automáticamente cualquier cosa que nos pase sea culpa/responsabilidad nuestra y un largo etcétera. 

Ante esa situación, cabrearse no sólo es la reacción lógica, sino que es además la deseable: chillar cada vez más alto y más fuerte ante las injusticias que sufrimos por el mero hecho de ser mujeres, defendernos si es preciso mediante la violencia mínima (verbal o física) y sentirnos libres de contestar a las machistadas con un "vete a la mierda, imbécil". Cabrearse es un derecho de todo aquel que se encuentra oprimido, pues la liberación no se consigue con flores, pancartas perfumadas y reacciones tibias y equidistantes ante situaciones de machismo.

Las sufragistas tenían muy claro su derecho al cabreo y a la violencia
(E irónicamente son las "buenas" mientras "las de ahora" somos feminazis misándricas y violentas...)


En definitiva, si quiero ser amable y corregir educadamente tus gilipolleces, lo haré, pero nunca lo des por descontado, porque nos matan y estoy muy cabreada por ello.







martes, 20 de diciembre de 2016

¡Basta de capacitismo! ¡Déjame decidir!


De hecho, tengo un cabreo encima que no puedo con él. Soy una persona con discapacidad auditiva de moderada a grave, lo cual implica que puedo utilizar un audífono que me permite perfectamente comunicarme. Hace cosa de un año se me rompió y estuve unos días sin oír nada. Puedo asegurar que mi capacidad de entender una situación y analizarla para tomar una decisión no se vio en ningún momento mermada: pude coger un avión por mi cuenta para atravesar media Europa y volver a casa. Con la misma autonomía que hice eso podría haberme casado de ser necesario, podría haber alquilado un piso, podría haberme presentado a unas oposiciones (aunque la parte oral habría requerido de ciertas adaptaciones, me temo) y podría haber hecho cualquier otra cosa que requiriera autonomía para tomar una decisión. Porque cuando no oigo, sigo siendo una mujer adulta capaz de decidir. Y, como yo, muchas otras personas, sordas, ciegas, sordociegas...

Estoy segura de que no saldrá adelante, pero aún así, el simple hecho de que se plantee me parece aberrante y me hace cuestionarme qué clase de sociedad estamos construyendo. Como mujer, ya estoy viviendo auténticos retrocesos sociales y legislativos con respecto a batallas que teníamos casi ganadas, y ahora se añade esto...

Pues no, me niego.

Como lógicamente quedaría un poco mal que entrara en el Parlamento y repartiera collejas hasta que entren en razón, mi paso lógico ha sido firmar esta petición: https://www.change.org/p/parlamento-espa%C3%B1ol-discapacitados-auditivos-y-visuales-tienen-el-derecho-de-casarse-sin-autorizaci%C3%B3n-m%C3%A9dica.

Os invito a todxs a que hagáis lo mismo.

¡Basta de capacitismo!



lunes, 12 de septiembre de 2016

Libros que se atragantan

Hace poco, me prestaron "Harry Potter and the Cursed Child" (que saldrá en España como "Harry Potter y el Legado Maldito"). Lo cogí con cierto recelo, ya que a la persona que me lo pasó y de cuyo criterio suelo fiarme, al menos en cuanto a libros (y en cuanto al diseño del blog), no le había emocionado mucho. Bueno, pensé, no es la primera vez que me flipa un libro que otra persona ha encontrado infumable, así que vamos a darle una oportunidad.

Ha sido un fiasco. Me he quedado atascadísima. No consigo acabarlo. Y eso me frustra muchísimo. En toda mi vida, ha habido muy pocos, poquísimos, libros que no he logrado acabar en su momento. Y la mayoría de ellos los he retomado algún tiempo más tarde (con más edad, realmente) con mejores resultados ("Ana de las Tejas Verdes", por ejemplo, que no conseguí llegar ni a la mitad la primera vez que lo leí y que después me encantó, tanto que me leí todos los de la colección en menos de un mes.

¿Por qué cuento todo esto? Pues porque resulta que soy muy fácil de complacer en cuanto a la lectura. Leo cualquier cosa. La Bicha Artista dice que no tengo criterio; no es que no lo tenga (puedo distinguir un libro excelente de auténtica morralla), sencillamente no dejo que mi criterio filtre las lecturas porque leo lo suficientemente rápido como para que no importe la inversión de tiempo en un mal libro (bueno, eso y que casi siempre soy incapaz de dejar una historia a medias... por eso me acabé la saga de Crepúsculo, más que nada). Así pues, cuando me atasco con un libro... es porque el autor o autora no ha sabido contar la historia o, al menos, no la ha sabido contar lo suficientemente bien para que yo me enganche.

Y eso me repatea. Me repatea especialmente en este caso, y me repatea porque, además, y Abogado Stalker está de acuerdo conmigo, la trama tenía potencial. Podría haber salido una historia cojonuda de ahí. Pero no lo han conseguido.

En resumen, lo dejo. Soy incapaz de acabarlo. 

Y tengo un cabreo de mil demonios por ello.