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martes, 21 de febrero de 2017

Reflexión sobre... la gestación subrogada

Últimamente se ha puesto sobre la mesa el tema de la gestación subrogada y, como no podía ser de otra manera, he debatido al respecto en diversas páginas tanto a favor como en contra. Como ya tenía pensado hacer una entrada al respecto, he concluido que no hay mejor momento que el presente, cuando aún tengo frescas las opiniones que he dado al respecto, los matices que he introducido en ellas y lo que se me ha dicho al respecto.

En primer lugar, ¿qué es la gestación subrogada? Pues bien, se entiende como gestación subrogada aquel proceso en el que una mujer, habiéndolo acordado con otra persona o una pareja, acepta la transferencia a su útero el embrión engendrado a través de la técnica de fecundación in vitro por esa otra persona o pareja, con la finalidad de gestar dicho embrión y dar a luz en sustitución de la persona o pareja.

Como en muchos otros debates, en la gestación subrogada se han generado fundamentalmente dos posturas contrapuestas: la postura que defiende su  legalización y regulación (sustentada por organizaciones como la Asociación por la Gestación Subrogada en España, por poner un ejemplo) y la postura que defiende que no se legalice ni regule (por ejemplo la organización "No somos vasijas" o la Plataforma Anti-Patriarcado).

Yo (como me ocurre en otras tantas polémicas surgidas en el seno del feminismo) no me encuentro cómoda en ninguna de las dos posturas, por lo que defiendo, en términos generales, la regulación de una gestación subrogada de carácter altruista. Es decir: estoy completamente en contra del llamado "alquiler de vientres" y de la mercantilización del cuerpo de la mujer, pero considero que se debe permitir una gestación subrogada altruista, ofrecer una cobertura legal a quien se embarca en este proceso como favor a un familiar, hermano, amigo, etc. y, muy especialmente, proteger al menor que nace de ese proceso.

Entre los argumentos que se me han dado para rebatir mi postura se encuentran el del peligro de que, bajo cuerda, se realicen pagos o se coaccione a la mujer para que lleve a cabo ese proceso. Naturalmente, no se pueden obviar esos riesgos, y es por ello por lo que abogo que se cumplan determinadas condiciones: (1) que la mujer gestante sea independiente económicamente, añadiendo además que su sueldo no dependa de ninguna forma de la persona o de alguno de los miembros de la pareja cuyo hijo/a va a gestar; (2) que todos los implicados se encuentren sometidos a evaluaciones y seguimiento psicológicos durante todo el proceso, incluyendo algún tiempo posterior; (3) que la única implicación económica del asunto sea que la persona o pareja se haga cargo de todos los posibles gastos directamente derivados del embarazo.

Por supuesto, ninguna de estas condiciones evitaría que tengan lugar chanchullos e irregularidades, ya que, hecha la ley, hecha la trampa, igual que puede ocurrir (y, de hecho, ocurre) con las adopciones. Sin embargo, creo que la regulación de la gestación subrogada altruista (e insisto particularmente en este matiz porque no defiendo en ningún caso la mercantilización de la mujer) protegería los intereses del menor, de la mujer gestante y de los padres.

Llegados a este punto, cabe añadir cierto matiz en mi pensamiento sobre la gestación subrogada. No estoy de acuerdo en la gestación subrogada (altruista o no) como primera solución para aquellas personas que no pueden o no desean tener hijos de la forma convencional (y no, tener hijos biológicos no es un derecho, es un deseo; un deseo completamente legítimo, por supuesto, pero un deseo). Opino que, en muchos casos, el recurrir a la gestación subrogada obedece a una actitud típicamente machista y clasista que es la de "perpetuar el linaje". Sin embargo, no puedo hacer otra cosa más que empatizar con quienes llevan años en el limbo de las listas de espera interminables para la adopción y ven en la gestación subrogada, sea o no de carácter altruista, la solución para una situación de alto coste emocional y económico que se prolonga durante un tiempo indefinido. Así pues, si de mí dependiera, priorizaría el agilizar los trámites de adopción e incentivar la adopción en sí misma, especialmente la de niños (ya que, y sería casi tema para otra entrada, una de las razones por las que las adopciones se encuentran tan ralentizadas, dejando aparte trámites burocráticos y condiciones para adoptar cada vez más endurecidas, es que la gente sólo quiere bebés, considero que en su mayoría por motivos puramente egoístas que no entraré a desarrollar aquí).

En resumen, entiendo que la regulación de la gestación subrogada altruista no desprotege a las mujeres que son gestantes por necesidad porque la eliminación de la posibilidad de que exista un pago (acompañada de la penalización a quienes recurran a la gestación subrogada no altruista, dentro o fuera de España) elimina la mercantilización, pero sigue habiendo mujeres que deseen hacer eso como favor a un amigo o un familiar (yo no, desde luego, pero puede haber alguna que otra Phoebe Buffay por el mundo), y creo que los bebés, las mujeres gestantes y los padres han de estar protegidos legalmente, especialmente los primeros. 

No sé hasta qué punto se podría hacer de esta manera y bajo estas condiciones, pero esta sería la forma, la única en realidad, que yo apoyaría, rechazando de pleno la forma de gestación subrogada que implica mercantilización. Y antes de ello, como he dicho antes, preferiría que se facilitasen e incentivasen los procesos de adopción.

viernes, 10 de febrero de 2017

Despotricando sobre... #EstásGeneralizando y #NotAllMen

Imagen compartida por Feminist United

No es raro que cuando se publican carteles como el que encabeza esta entrada, o cuando se habla de agresiones sexuales o de, en general, los privilegios masculinos, siempre salga algún tío diciendo que #NotAllMen, y bastantes veces acompañándolo de un "feminazi" que demuestra de forma muy contundente que sí, él está por la igualdad, no como nosotras.. claro que sí, guapi.


Yo cuando me sale un NotAllMen diciendo que las mujeres somos mu malas, mu malas.

Ahora hablando en serio... hombres del mundo (aquí marcándome una generalización tó guapa), ¿de verdad, de verdad, cuando en menos de dos meses de 2017 ya tenemos 10 víctimas mortales de VdG lo primero que os sale es "hey, hey, yo no, feminazi, NotAllMen, yo soy un buen tío"? ¿O cuando salen carteles como el del encabezado lo primero que pensáis es "oye, oye, no, estás generalizando, eh, y haces #FlacoFavor al feminismo, y #NotAllMen"? 

Sólo para que quede claro, cuando hablamos de actitudes machistas y hacemos carteles como el de arriba, no nos referimos a vosotros como personas individuales (no sois tan interesantes como para que cada cosa que publicamos sea una indirecta personal, no os vengáis arriba), sino a los hombres como grupo privilegiado, de la misma forma que un cartel similar podría aludir a heteros o blancos con respecto a personas LGBT o no blancas. 

Y, de la misma forma que yo haría (vamos, quiero pensar que así sería, que no me quedaría en la superficie) si me ofendiera por un cartel semejante en que se aludiese a mis privilegios como persona hetero y blanca, quizás deberíais preguntaros por qué os dais por aludidos. ¿Es porque realmente son cosas ofensivas o porque os incomoda que aluda directamente a los privilegios masculinos y a las consecuencias que han tenido y tienen para las mujeres? Por experiencia propia, yo diría que lo segundo: a todos nos incomoda que aludan a nuestros privis y a la situación que viven aquellos que no los tienen; y es natural, rompe nuestros esquemas, nuestra concepción de la realidad, pues aceptar que tenemos privis implica aceptar responsabilidad sobre lo que hacemos y decimos con respecto a personas no privilegiadas. ¿Y sabéis qué? No pasa nada por aceptarlo. No pasa nada por asumir que siendo hetero y/o blanco tienes determinados privilegios. No tienes la culpa de ellos, pero sí la responsabilidad de no perpetuarlos (friendly reminder: responsabilidad =/= culpa). Y repetir una y otra vez que tú no, que tú no eres así, que generalizar es muy malo, o buscar medallitas por no ser un violador, como el sujeto de este cartel, NO es la forma (sí, revelación inesperada, centrarse en desmentir actitudes machistas en lugar de pelear contra ellas, no ayuda, os comprenderé si os quedáis en shock por ello). 

En resumen, queridos, menos #NotAllMen y #MaleTears y más deconstruirse

Y si no queréis hacerlo, bueno, por mi parte sólo cabe una respuesta...

Imagen extraída de aquí





jueves, 5 de enero de 2017

Reflexión sobre... discrepancias y autocensura feminista

La existencia de diversas corrientes del feminismo es algo que ya era de sobra conocido para mí cuando comencé a tomar conciencia de la gran cantidad de machismo que hay en la sociedad en la que he crecido y a darle nombre a ese vago sentimiento que me embargaba al detectar un comportamiento que me parecía injusto.

Sin embargo, no es hasta estas dos últimas semanas, con la polémica que ha estallado en torno a Locas del Coño, que me he dado cuenta de hasta qué punto el feminismo se ve viciado por las formas de relacionarse típicas del patriarcado aún cuando no lo deseemos. ¿A qué me refiero con eso? Pues básicamente a crear categorías excluyentes dentro del feminismo y sostener que "mi feminismo (mi pensamiento) es el único válido y tú te equivocas", a querer tener una posición de superioridad con respecto al otro. Básicamente, ir repartiendo "carnés de feminista".

Lógicamente, de un movimiento que sólo tiene en común la búsqueda de la liberación de la mujer, no cabe esperar homogeneidad, ni siquiera es deseable, pues somos muchos tipos de mujeres distintas, cada una con sus circunstancias. No aporta al debate la misma experiencia una mujer blanca, heterosexual y de clase media-alta que tiene una formación académica superior, que una mujer negra, lesbiana, de clase obrera y con una formación académica básica. Ni tampoco una mujer criada en una familia católica (aún sin ser creyente) que una mujer criada en una familia musulmana. Con semejante pluralidad de mujeres, no es de extrañar que surja una pluralidad de corrientes dentro del movimiento. Pero, ¿qué ocurre cuando, como digo más arriba, llegan personas con ánimo de repartir carnés de feminista? Básicamente lo mismo que le ocurre a la izquierda en este país: desbandada general y un todas contra todas que no lleva a nada más y que sólo beneficia al patriarcado, que se queda sentadito comiendo palomitas y mirando cómo el movimiento se destroza a sí mismo desde dentro.

Es obvio que cada una de nosotras tendrá su manera de entender y vivir el feminismo. Desde el feminismo abolicionista al pro-sex, pasando por el ecofeminismo y multitud de matices más. Yo tengo una forma de entender el feminismo (que no viene al caso aquí), y, desde luego, no siempre soy perfecta en mi defensa de esa idea (tengo tendencia a ser bastante dogmática; me voy deconstruyendo e intentando adoptar otras formas), pero sí tengo clara una cosa: si pretendemos convertir el espacio público en un lugar seguro para todas las mujeres, hemos de lograr primero que el debate entre nosotras sea seguro. Y lo que he visto últimamente indica todo lo contrario. Compañeras que no se atreven a aportar al debate por miedo al flame, por miedo a que OTRAS COMPAÑERAS las ataquen. Y eso no es normal. No se debería exigir un pensamiento perfecto y 100% coherente, porque no somos perfectas, y asumir que lo eres y repartir carnés en base a ese pensamiento es, siento decirlo, cumplir exactamente con la misma dinámica que el machismo.

Y hasta aquí mi reflexión.