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martes, 27 de junio de 2017

La necesidad de espacios no mixtos y las Casitas del Árbol "trugueimers"


Esta semana se anunció un evento no mixto acerca de videojuegos, que tendría lugar en Barcelona el 27 de julio. Como viene siendo habitual cada vez que las mujeres intentamos hacer algo en lo que los hombres no resultan ni necesarios ni bienvenidos, un buen montón de machirulos #trvuegueimers comenzaron a lloriquear, a insultar y a acosar a las organizadoras y participantes del evento, utilizando como principal argumento que no es necesario que haya espacios no mixtos, que las mujeres no somos acosadas en el mundo de los videojuegos y que qué hacemos excluyéndolos, en un tirabuzón mental que no sé si describir como puro cinismo o simple estulticia.

Entre los que han acosado e insultado se encuentra un editor y redactor de Areajugones, demostrando que incluso desde los medios acerca de videojuegos no soportan que las mujeres sigamos unas reglas que no sean las que han establecido ellos desde el principio. Asimismo, desde Forocoches se ha llamado al boicot al evento, cayendo no sólo en la misoginia más sangrante, sino también en una buena dosis de transfobia. Y, por supuesto, muchos más comentarios denigrando el evento, a las organizadoras, las participantes y a cualquiera que hayamos salido a apoyarlo.

¿Resultado? Se ha cancelado el evento, al menos por ahora, y los machitos se estarán frotando las manos y dándose palmaditas unos a otros en la espalda, convencidos de haber ganado a las malvadas feminazis que quieren arrebatarles su espacio por derecho como si nosotras fuéramos personas y tuviéramos algún derecho a interesarnos por lo que les interesa a ellos.


El cartel del evento


Pero esto solamente demuestra dos cosas: por un lado, la gran necesidad de espacios no mixtos en los que las mujeres podamos compartir experiencias sin ser juzgadas, ninguneadas o interrumpidas. Por otro lado, el tremendo miedo que nos tienen, que es el único punto positivo de esta situación vergonzosa y sangrante. Se ve que realmente están acojonados: les da pánico un espacio en el que ni se les necesita ni son bienvenidos. Cuando nosotras queríamos entrar en su Casita del Árbol y se negaban a ello, conservaban el poder; actualmente, las mujeres estamos construyendo nuestras Casas del Árbol y dictando nuestras propias reglas y se acojonan porque no nos querían en el espacio que ellos dominaban, pero tampoco querían que dejásemos de intentarlo para poder seguir señalándonos como intrusas, para conservar su monopolio sobre el ámbito de los videojuegos y su poder sobre nosotras, poder para validarnos e invalidarnos como "verdaderas gamers" o como profesionales del sector. Y ahora se acojonan porque resulta que hemos reparado en que no necesitamos su aprobación ni la queremos. Así que cuando surgen iniciativas que dejan claro que no son bienvenidos acosan e insultan en el nombre de una supuesta igualdad real que ellos defienden y nosotras no, generando una sensación a medias entre profundo asco y esperpento.

Ante esto, queda cada vez más claro que las mujeres necesitamos y queremos espacios no mixtos, estamos hartas de ser ninguneadas, juzgadas, interrumpidas, acosadas y atacadas. Desde el GamerGate hasta el vergonzoso acoso ocurrido hace poco a una ex desarrolladora de Bioware por las animaciones de Mass Effect: Andrómeda (proyecto, dicho sea de paso, del que no formaba parte); desde el acoso que sufren las chicas no normativas que hacen cosplay hasta los insultos velados de los que fui objeto yo misma en un espacio supuestamente seguro como es el muro de una conocida al darle la razón en sus quejas sobre el machismo en videojuegos... Somos intrusas y estamos hartas de sentirnos como tal, y por eso necesitamos un espacio en el que no lo seamos. Así, eventos como el Gaming Ladies o proyectos como TodasGamers, FemDevs, etc., son necesarios; nos dan seguridad y nos hacen sentir valoradas y que nuestra opinión importa.  

En resumen, machirulos: ya no queremos entrar en vuestra Casita del Árbol, no os necesitamos, no sois imprescindibles y cuanto antes lo asumáis, mejor para todos.

Y si de paso os morís, pues eso que ganamos todos, pero, por supuesto, es un deseo personal y no se debe confundir con amenazas de ningún tipo, incitación al consumo de sustancias mortales o a tiraros por un puente.

Aprovecho además para enviar todo mi apoyo a las que han sido atacadas al darse a conocer este evento, en especial a las participantes y organizadora.




3 comentarios:

  1. Todo de acuerdo, excepto por un hecho, que los espacios no-mixtos siempre serán dañinos y no harán ningún bien, solo contribuirá a que una parte de la sociedad se cierre y aumenten las diferencias intergrupales (y ya sabemos lo que ocurre cuando aumentan las diferencias intergrupales a favor de cada uno de los endogrupos, o si no que se lo pregunten a Sabucedo ;']). En todo caso un espacio hecho por mujeres, friendly para mujeres, en el que sean bienvenidos aquellos hombres abiertos y críticos que acepten la realidad y quieran pasárselo bien de modo diverso. Solo el colectivo reprimido es el que tiene en mano hacer las cosas bien, porque el colectivo "poderoso" en este caso, no entiende una puta mierda y solo sabe patalear, así que usemos todo el conocimiento que tengamos a nuestro alcance para actuar inteligentemente.

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    1. Los espacios no mixtos son necesarios, y lo digo con todo el dolor del mundo. Ojalá no lo fueran, pero la realidad es otra. En este caso son videojuegos, pero el follón que se monta cuando se crea un espacio de debate feminista no mixto es para echarse a llorar. Por cada espacio no mixto existen al menos tres mixtos; no hay ninguna razón para querer invadir precisamente el primeros.

      Además, la experiencia de muchas compañeras en los espacios mixtos es que, al final, son ellos quienes terminan llevando la voz cantante en el debate sobre el feminismo y se acaban incluso entibiando las opiniones para no ofender a los hombres de ese espacio. No debería ser así, pero la educación pesa, y estamos educadas en escuchar al hombre.

      En resumen, las mujeres somos las primeras interesadas en que desaparezca la necesidad de espacios no mixtos, pero mientras la realidad sea la que es, los necesitamos, para escucharnos, apoyarnos y empoderarnos.

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    2. Hay algo llamado "acciones positivas" en favor de grupos que están oprimidos y/o se encuentran en situación de discriminación/exclusión. Por ejemplo, las mujeres. Por lo tanto, la existencia de espacios no mixtos es una acción positiva a favor de que las mujeres cuenten con lugares en los que ser visibles, compartir su experiencia y sentirse seguras y cómodas.
      A las únicas personas a quienes les puede escocer la existencia de estos espacios, son a los grupos opresores; en este caso, los hombres, dando que en el proceso de socialización de todos los agentes se les enseña que deben ser los protagonistas, el punto de referencia (androcentrismo). Así que, no, los espacios no mixtos NO son dañiños. Lo serían si causaran algún perjuicio al resto de la sociedad, pero en este caso su función es todo lo contrario: permitir que grupos que son invisibilizados, infravalorados, silenciados... puedan ser escuchados, se puedan asociar y ayudar (el poder y la presión son mayores en grupo que de manera individual), todo ello en un lugar seguro donde están en una situación segura y de no opresión.
      Lo que estos espacios no mixtos deberían ser en realidad son una llamada de atención A LOS HOMBRES para que hagan autocrítica y sean conscientes de que es SU responsabilidad hacer de los espacios mixtos lugares cómodos y seguros para las mujeres. Y en caso de producirse hechos que no favorezcan estas circunstancias, DENUNCIARLOS, es decir, llamar la atención a OTROS HOMBRES Y NO CULPAR A LAS MUJERES.
      La responsabilidad de acabar con la opresión NO es del grupo oprimido, sino del opresor. Y en tal caso de que sea el grupo oprimido luche, debe ser el grupo opresor el que se dé cuenta de la situación de desigualdad y la corrija.

      Para terminar, y como bien ha dicho Ciri, el hecho de que sean necesarios estos espacios no mixtos lo que demuestran es que vivimos en una sociedad patriarcal y que, por tanto, hay que crear acciones positivas en favor de las mujeres y seguir luchando para transformar la sociedad en la que vivimos.

      Un saludo.

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