He acabado un máster y he empezado a preparar oposiciones.
Me emborraché a base de "Thunderbitch" con Abogado Stalker y lo secuestré, me puso "Suits" al día siguiente mientras nos moríamos de resaca.
He ido a una playa nudista y he perdido miedos y complejos, algunos de los cuales no sabía que tenía, y así pude derribar barreras que ni sabía que existían.
Fui a Lalín, aprendí muchas cosas y desaprendí otras. He discutido sobre feminismo, me he indignado con los machitrolls y he descubierto que la indignación saca lo mejor de mí.
Viajé a Londres a ver a Mr. Aspersor de Whisky y fuimos a ver "El Rey León". Casi me quedo (otra vez) tirada en Londres.
Hemos recibido en la familia a una nueva miembro y hemos descubierto que le flipa la canción de "Los cinco lobitos" (frutos lobitos y fruta madre que los parió detrás de la escoba).
Ha vuelto a ganar el PP, la derecha está ascendiendo en todo el mundo y me siento cada vez más acojonada, pero soy una optimista de la vida: tarde o temprano saldremos de ésta.
Ha vuelto a ganar el PP, la derecha está ascendiendo en todo el mundo y me siento cada vez más acojonada, pero soy una optimista de la vida: tarde o temprano saldremos de ésta.
En junio lloré escribiendo este post, de pena, de rabia, de impotencia.
He llevado a cabo una ruptura de amistad difícil pero necesaria. He vuelto a ver a gente a la que hacía literalmente años que no veía. He conocido a gente que espero que siga algún tiempo en mi vida.
He perpetrado canciones con el Singstar y he jugado al Party sin tener ni puñetera idea de lo que hacía.
Incendié unos spaghetti.
Me he reído hasta llorar y he llorado hasta que me han hecho reír.
Me dejo muchas cosas en el tintero, seguro, pero esto es lo que se me ocurre.
Adiós, 2016. Estoy impaciente por ver qué me trae 2017.


No hay comentarios:
Publicar un comentario