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viernes, 30 de diciembre de 2016

El acoso machista en las redes

Que el acoso machista a través de las redes es una realidad, yo ya lo sabía mucho antes de hacerme twitter y de empezar a publicar en el blog, pero no sospechaba la verdadera dimensión de ese acoso hasta que encontré el blog de Jessica Fillol y, ahí, su testimonio de cómo llevan acosánola durante años por twitter, por Facebook y en su propio blog. Y, como ella, muchas otras activistas feministas en las redes, hasta el punto de que muchas de ellas llegaron a abandonar ese medio como manera de hacer activismo.

Como alguien que lo ve desde fuera (por suerte, no he llegado a ser víctima de un acoso continuado, sino de forma colateral al dar un toque a alguno por su actitud… y es triste que tenga que sentirme afortunada de que no me acosen, ¿no creéis? Pensad sobre ello: me siento afortunada de poder expresarme sin que haya un grupito de chacales pendientes de volver cada palabra contra mí, cuando eso debería ser LO NORMAL), muchas veces siento rabia e impotencia, no sólo por las compañeras feministas que reciben ese acoso, sino también porque, en la línea de la reflexión que cierto día lanzó Alicia Murillo en unas jornadas en Lalín, sé que esos hombres, que publican datos personales de las feministas a las que acosan, animan a otros a ir a darles una paliza, son unos cobardes que no se van a arriesgar a hacer algo por lo que se les pudiera identificar, no, ellos desahogarán su rabia, su cobardía, su infelicidad, su miedo, en la mujer que tienen al lado: su madre, su pareja, su hija, su hermana, la trabajadora del sexo a la que acudirán esa noche… Siento rabia e impotencia por no poder ayudar a esas mujeres, por no poder hacer, como en twitter, “Reportar cuenta” >> “Bloquear” >> “Cuenta suspendida”.

Pese a esa rabia e impotencia, a que me gustaría poder hacer algo por las compañeras que sufren ese acoso en las redes más allá de simplemente reportar una cuenta que resurgirá cincuenta veces más con otros nombres, y a que desearía con toda mi alma poder apoyar a las mujeres que tienen que aguantar a diario a los hombres reales que hay tras esas cuentas, no puedo evitar pensar que realmente somos una fuerza a tener en cuenta, somos cada vez más, y cada vez más dispuestas a armar jaleo. No conozco en persona a prácticamente ninguna de las activistas feministas que sigo en las redes, pero no puedo por menos que sentirme reconocida en ellas y a ellas por su labor, una labor que tiene un alto precio, y a pesar de ello siguen ahí, en primera línea, gritando a la cara de la sociedad lo que ésta muchas veces no se atreve a reconocer y recibiendo pedradas por ello.

Y esta reflexión es uno de mis pequeños granitos de arena al apoyo y agradecimiento que merecen por ello.


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