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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Reflexión sobre... lo que he aprendido siendo feminista (2)

Sí, ya escribí una entrada reflexionando sobre lo que he aprendido siendo feminista (concretamente esta entrada), pero era una entrada pensada para la brevedad, no para hacer una reflexión muy profunda, y creo que hay un punto de la misma que requiere una reflexión más profunda. Concretamente, me refiero al segundo punto "He aprendido a cuestionar mis propias creencias y a escuchar"

Cuando comencé en el feminismo, e incluso más adelante, cuando consideraba que ya sabía mucho sobre feminismo y lo que significaba ser feminista, comencé a seguir a una serie de referentes, mujeres que percibía como mucho más preparadas que yo. El problema es que empecé a seguirlas de forma acrítica; salvo si decían una barbaridad notoria que yo no tuviera incorporada a mi sistema de creencias, aceptaba lo que decían sin cuestionarlo demasiado, en general porque nunca había pensado en el tema y carecía de más referentes al respecto. 

Pero, ¿qué ocurre cuando lo que dicen, y que no cuestionas, supone perpetuar actitudes con las que no estás de acuerdo y no eres capaz de darte cuenta de ello porque las tienes muy interiorizadas? Pues, evidentemente, que contribuyes a la exclusión de otras personas. Y ocurre lo mismo cuando no estás de acuerdo, te das cuenta de ello y cierras los ojos porque en otras cuestiones sí estás de acuerdo. 

Creo que yo me di cuenta antes de llegar a ser como personas con las que actualmente discrepo abiertamente o, incluso, que ya no considero compañeras, y lo hice cuestionándome a mí misma y escuchando a quienes hasta entonces no había escuchado. No soy ningún ejemplo a seguir, ni pretendo serlo, simplemente tuve la suerte de que seguía a las personas adecuadas en el momento adecuado.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues bien, a lo siguiente: nosotras debemos ser las primeras en cuestionarnos y deconstruirnos. Si nuestro feminismo excluye a alguien, a las mujeres prostituidas, a las neurodivergentes, a las racializadas, a las lesbianas, a las bisexuales, a las trans... entonces quizás nuestro feminismo no es tan feminismo

Cuestionarse y deconstruirse cuesta. Y cuesta mucho más cuando además debes hacerlo cuestionando de paso lo que dicen personas a quienes has tenido como referentes durante mucho tiempo y a las que puede que incluso tengas aprecio personal y/o coincidas en otros puntos. Pero no podemos exigir que otros se cuestionen, se revisen y se deconstruyan si nosotras no somos las primeras en hacerlo. Y, sobre todo, no puede ser algo teórico, sino práctico, porque mientras se debate sobre el sujeto político del feminismo, hay mujeres excluidas de los espacios que deberían ser más seguros para ellas, mujeres que ven cómo les son negadas su misma existencia y sus experiencias en tanto que mujeres porque no coinciden con ciertas ideas de lo que es ser mujer y las implicaciones que trae consigo ese hecho.





Va siendo hora de que las mujeres blancas y cishetero dejemos de inventarnos un feminismo a nuestra medida y aceptar que no somos ni debemos ser el centro del mismo. 


jueves, 15 de noviembre de 2018

LeoAutorasOct, una reflexión y una reseña

Este año publico mucho más tarde que el año pasado. La razón es simple: en principio pensaba no publicar porque no conseguí cumplir con mi lista. Y eran pocos, únicamente tres ("El largo viaje a un pequeño planeta iracundo", "La herencia viva de los clásicos" e "Hijos del clan rojo"). Solamente conseguí leerme el primero de la lista. 

A la vista de esto, decidí no publicar ninguna entrada sobre el LeoAutorasOct de este año porque lo consideraba un fracaso, pero después me he parado a pensar y no lo es tanto. Cierto, no he leído todos los de la lista, pero sí he cumplido con la premisa de la que parte la iniciativa: leer sólo a autoras. Han sido casi todo relecturas, pero el caso es que han sido mujeres. Y eso me ha hecho darme cuenta de una cosa: actualmente leo a más mujeres que hombres. Tengo en mi dispositivo kindle más autoras que autores. ¿Significa eso que ya no me gusta leer a hombres? Bueno, he de admitir que "los clásicos" escritos por hombres (la gran mayoría de clásicos, vaya) me dan cada vez más pereza, pero tampoco se trata de eso. ¿Qué es lo que ha cambiado entonces? En general, yo diría que cada vez soy más consciente de que a mi alrededor hay mujeres escribiendo. Sigo por las redes sociales a mujeres que escriben, estoy en un grupo de mujeres escritoras, busco reseñas escritas por mujeres sobre libros escritos por mujeres, etc. Estoy, en suma, buscando activamente autoras. Y esto, por un lado, es bueno, ya que amplío mis lecturas y, aunque tiendo a buscar más o menos el mismo tipo de literatura, encuentro mayor diversidad (de protagonistas, de tramas, etc.) que en la literatura escrita por hombres. Por otro lado, sin embargo, el hecho de que tenga que hacer una búsqueda activa de autoras, especialmente en determinados géneros literarios, implica que no se les da tanta publicidad como a los hombres y que, cuando se les da, el enfoque publicitario tiende a ser que se trata de literatura "para mujeres" o "para adolescentes".

Muchas mujeres han reflexionado más profundamente sobre esto, sobre las implicaciones que tiene para autoras y lectoras, sobre lo que a nivel editorial y de publicidad supone y, sobre todo, han aportado ideas para solucionarlo, para que tanto escritoras como lectoras seamos tenidas en cuenta en la literatura. Por ello, prefiero, al menos en esta entrada, no extenderme más al respecto y comenzar ya con la reseña del único libro de la lista que conseguí leer.

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo (Becky Chambers)

La Peregrina es una vieja nave tuneladora que abre agujeros de gusano en el espacio para establecer caminos comerciales. Rosemary, Harper llega a ella en busca de paz y anonimato, huyendo de su pasado, y se une a su variopinta tripulación.

Poco después de la llegada de Rosemary, la tripulación de la Peregrina recibe uno de sus mejores encargos hasta la fecha: construir un túnel a un lejano planeta con el que se está negociando una frágil paz. Este encargo les reportará grandes beneficios que les permitirán vivir con gran comodidad un tiempo... si sobreviven. 

Este libro es uno de los típicos que siempre veía recomendado por Twitter y que no me animaba a leer, hasta que finalmente, y precisamente con motivo del #LeoAutorasOct, me decidí, y he de decir que no me decepcionó. 

La trama no resulta especialmente complicada; en realidad, la premisa básica es simple: aventuras en el espacio. Una premisa simple acompañada de un ritmo narrativo dinámico y de unos personajes diversos y cada uno de ellos con una personalidad propia y bien definida, así como relaciones únicas entre ellos.

Es una obra con un tono marcadamente positivo y alegre, en contraste con el carácter abiertamente pesimista de muchas novelas del género. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya conflicto: Becky Chambers trae a colación temáticas como la xenofobia y las dificultades que pueden traer las barreras socioculturales entre criaturas sapientes que intentan convivir en la galaxia. Y, si bien de forma colateral, aborda también cuestiones como la terapia genética y las creencias al respecto, así como el contraste entre culturas centradas en el pacifismo y culturas con un marcado carácter bélico. 

Si tuviera que destacar un aspecto negativo de la novela sería el hecho de que las tramas que a priori parecían tener un mayor peso o ser las más interesantes (la historia de Rosemary, la trama del par Ohan...) acaban resolviéndose de una forma bastante simple y difusa. Sin embargo, es de destacar que otras historias y personajes que en principio no parecían relevantes (el pasado de Corbin, la historia de Jenks y Lovey) adquieren mayor importancia e incluso una mayor carga emocional. 

En suma, El largo viaje a un pequeño planeta iracundo me parece una buena novela, entretenida y a ratos entrañable, con personajes sólidos y algunos de ellos muy carismáticos y divertidos. La recomiendo mucho, y espero que pronto lleguen a España más novelas traducidas de Becky Chambers.



Hecha la reseña, me gustaría terminar esta entrada recomendando algunas de las relecturas que hice en octubre y que considero que merece la pena al menos mencionar:

  1. SPQR: Una historia de la Antigua Roma (Mary Beard). Ensayo histórico que analiza diversos aspectos de la historia de Roma, desde los reyes hasta la época imperial, incidiendo en figuras relevantes, como Cicerón, César, Augusto, etc.
  2. El primer hombre de Roma (Colleen McCullough). Primer libro de la larga saga de "Señores de Roma", se narran los años de gloria de Cayo Mario y los primeros comienzos del futuro dictador Lucio Cornelio Sila, así como diversos acontecimientos de la época (derrota de Yugurta, los problemas ocasionados por Saturnino, etc.).
  3. Horizonte Rojo: Proyecto Prometeo (Rocío Vega). Continúan las aventuras de Kerr, quien ahora descubre dolorosas verdades sobre su madre y su pasado mientras se esfuerza por sobrevivir. 
  4. El lustre de la perla (Sarah Waters). Novela de ficción histórica centrada en temáticas lésbicas, feministas y socialistas desde el punto de vista de una mujer que inicia un camino de crecimiento y maduración personal.


Si bien he releído varios libros y ensayos más, estos cuatro son los que encuentro quizás más recomendables de los que he leído a lo largo del mes de octubre. Espero que el próximo año pueda realmente leer los libros de la lista que haga.

Así, me despido hasta la próxima. Y recordad: leed a otras mujeres, reseñad a autoras, escribid y, lo más importante, disfrutad, como autoras y como lectoras.