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viernes, 19 de mayo de 2017

Reflexión sobre... feminismo y argumentos absurdos

Sin duda, uno de los argumentos más peregrinos y absurdos contra el feminismo es el de que hay mujeres malas, mujeres que se aprovechan de que existe la posibilidad de denunciar y denuncian en falso (lo de que el porcentaje sea ridículamente bajo ya si tal). Dado que me lo han planteado hace poco en un comentario de Facebook, he decidido que valía la pena desarrollar mi respuesta un poco más y aprovechar para hacer una entrada. Y aquí está.

Sí, hay mujeres que se aprovechan de lo que ha conseguido el feminismo. ¿Y? ¿Cuál es el punto de esa argumentación? El feminismo no va de convertirnos a todas en seres de luz. Entre las feministas hay buenas y malas personas. El feminismo lucha por todas ellas. Porque el feminismo busca la liberación de la mujer – de todas las mujeres – de una opresión estructural, el patriarcado. De todas: obreras y burguesas, de izquierdas y de derechas, mejores o peores personas, violentas y pacifistas, libfem y radfem, etc.  Esto no quiere decir que entre nosotras no haya disensiones o, incluso, que no existan mujeres feministas abiertamente enfrentadas,  u otras cabronas y poco sororas, incluso algunas a las que yo, personalmente, con gusto mandaría a freír espárragos, pero es que el feminismo no es una manera de hacer amistades, sino de analizar la realidad y de sostener una lucha común contra una opresión también común.


Teniendo en cuenta eso, descalificar el feminismo (el cual, por cierto, tiene múltiples matices y corrientes, de las que comulgo con una o dos como mucho) por los actos aislados de algunas mujeres es como descalificar los movimientos antirracistas porque dentro de ellos hay PoC delincuentes o que se aprovechan de algunas cuestiones. Una absurdez, se mire por donde se mire. ¿Verdad que sería una barbaridad acudir a una mani antirracista y decir “a ver sí, os matan por ser PoC, tenéis mayor riesgo de exclusión social por ser PoC, os insultan por ello, pero es que hay PoC que son malas personas”? Si no te hostian con toda la razón del mundo, probablemente te dirán “mira, a mí me la refanfinfla, yo lo que quiero es que ser PoC deje de ser motivo de opresión”.


Y yo contesto lo mismo sobre ese argumento contra el feminismo basado en las mujeres “malas, que se aprovechan de los avances feministas, que denuncian en falso”. Me la refanfinfla. Yo lo que quiero es que ser mujer deje de ser motivo de opresión, que en igualdad de condiciones no se decanten siempre por un hombre para un trabajo o un ascenso, que el hecho de ser fértil no me convierta en indeseable para una empresa, que caminar por la calle sola de noche no sea un acto de valentía o de imprudencia según a quién le preguntes, que no tenga que preguntarme si el tío con el que estoy ligando parará si le digo “no”. Quiero que ser violada no se convierta en un juicio a mi persona en vez de a los violadores (ejemplo, la barbaridad de Espejo Público y prácticamente todo lo que ha rodeado a la violación de los Sanfermines). Quiero que las compañeras lesbianas tengan el mismo derecho que yo a amar sin recibir insultos por ello. Quiero que no se me llame "guarra" por llevar las piernas sin depilar. Quiero que no se me juzgue si follo o no, ni que se decida arbitrariamente si es mucho o es poco. Quiero muchas cosas que hoy en día todavía no tenemos. Y quiero que ya no sea necesario reclamarlas.




Básicamente, quiero - queremos- abolir el patriarcado. 

miércoles, 3 de mayo de 2017

Reflexión sobre... el derecho al cabreo

"Cuando te enfadas pierdes la razón". Esta frase, en principio inofensiva, y en la que TODOS caemos alguna vez (yo no soy una excepción) es un recurso bastante utilizado por trolls y por imbéciles de todo tipo, especialmente cuando se trata un tema que ataca a sus privilegios. Y es que no falla. Dile a un #Señor, después de una gilipollez, que se calle de una puta vez y las probabilidades de que te suelte un un "oye, oye, relájate, que yo sólo quería decirte que sois unas locas del coño por cabrearos por X cuando en Y están peor" son muy altas.

Pues mira, no. Eso se llama "tone policing" y está muy feo. Decir a otra persona que pierde la razón cabreándose por algo que ocurre a diario a ella y a muchas otras personas a su alrededor sólo por haber nacido mujer, ya es de por sí una forma de opresión, puesto que se intenta deslegitimar lo esencial de su discurso por una cuestión de formas, obviando la tremenda tensión y carga emocionales que supone ser mujer en una sociedad machista:  somos sistemáticamente asesinadas (a mediados de marzo eran ya 34 las mujeres asesinadas este año...y 465 desde 2010, según este cómputo) , acosadas, ignoradas cuando decimos "no", sometidas a mensajes contradictorios que hacen que automáticamente cualquier cosa que nos pase sea culpa/responsabilidad nuestra y un largo etcétera. 

Ante esa situación, cabrearse no sólo es la reacción lógica, sino que es además la deseable: chillar cada vez más alto y más fuerte ante las injusticias que sufrimos por el mero hecho de ser mujeres, defendernos si es preciso mediante la violencia mínima (verbal o física) y sentirnos libres de contestar a las machistadas con un "vete a la mierda, imbécil". Cabrearse es un derecho de todo aquel que se encuentra oprimido, pues la liberación no se consigue con flores, pancartas perfumadas y reacciones tibias y equidistantes ante situaciones de machismo.

Las sufragistas tenían muy claro su derecho al cabreo y a la violencia
(E irónicamente son las "buenas" mientras "las de ahora" somos feminazis misándricas y violentas...)


En definitiva, si quiero ser amable y corregir educadamente tus gilipolleces, lo haré, pero nunca lo des por descontado, porque nos matan y estoy muy cabreada por ello.