¿Buscas algo en particular? Prueba aquí...

martes, 18 de abril de 2017

La regla y el tabú



A finales de la semana pasada, y como en realidad ocurre casi todas las semanas, unos cuantos machirulos en Twitter creyeron necesario compartir su inmensa sabiduría sobre un tema del que no tienen ni pajolera idea. En esta ocasión, la menstruación.

El tema comenzó a raíz de la sanción a una Guardia Civil por abandonar momentáneamente su puesto para ponerse una compresa (sobre esto, poco puedo decir, ya que Barbijaputa ya ha realizado un análisis de ese suceso que encuentro, en términos generales, acertado). En lo que se refiere a la particular polémica de Twitter que ha motivado esta entrada, comenzó con estos dos tuits:





Como se puede ver (y si no se ve bien id a los enlaces), aquí tenemos a señores haciendo lo que mejor saben hacer los señores: hablar sin tener ni puñetera idea. En el primer caso, sobre lo poco previsoras que somos las mujeres, que ya deberíamos saber que cada 28 días exactos, como un reloj, nos baja la regla. Es lo que le han enseñado a él y de esa burra no se baja. Está claro que no tiene amigas ni hermanas que le den una colleja cada vez que suelta esas burradas.

Si el primero me parece un simple caso de ignorancia, el segundo ya me parece sangrante (y nunca mejor dicho).  El segundo señor opina que casi 5 euros por una caja de 36 tampones no es tanto porque da para medio año. Mirad, me río por no llorar (y si alguien quiere saber más o menos para cuánto da una caja de 36 tampones, mirad este enlace). Lamentablemente, no acaba así la cosa. Cuando se le replicó, y con razón, que estaba diciendo una auténtica memez, mostrando datos que indicaban claramente que lo que estaba diciendo era una chorrada de las gordas... se ofendió. En serio, es tan puramente cuñao que da hasta ternurita.

Con todo esto, la menstruación, las compresas y los tampones han sido tema de conversación en Twitter durante toda la semana, y una tuitera (@srtagalicia) a raíz de ello subió una foto de una compresa ensangrentada, comentando que además usaba un tampón y que todo eso, como se podía ver, no era suficiente. Básicamente, era una respuesta al iluminado de que 36 tampones dan para medio año. ¿La reacción? Como no podía ser de otra manera, se inició el acoso a @srtagalicia, un acoso tal que ha abandonado twitter. ¿Lo peor? Que no ha sido cosa sólo de machunos; he visto a chicas, chicas cis que tienen la menstruación, decir que era asqueroso que Galicia subiera fotos de compresas ensangrentadas.

¿Conclusión? La menstruación es un tabú tal que una foto y unos tuits de una chica mostrando esa realidad han provocado que haya tenido que abandonar Twitter. Y no estoy hablando de una chica que se haya visto por primera vez en esas lides, sino de una tuitera que ya se ha tenido que enfrentar antes a los machunos de siempre.

Nos odiáis. Ya lo sabía, pero es que creo que nunca me había quedado tan claro como ahora. Odiáis todo lo que relacionáis con lo femenino (aunque no sea necesariamente femenino) y tratáis de invisibilizarlo, y muy especialmente lo corporal, lo físico. Sangre menstrual, útero, ovarios, coño. Todo lo que consideráis sucio, desagradable e inferior. Intentáis esconderlo tras anuncios irreales, tras el color azul, pantalones blancos y nubes. Negáis el dolor, lo convertís en algo natural, o lo tildáis de exageraciones. Seguimos siendo impuras cuando tenemos la regla, os damos asco y no os molestáis en negarlo. Y nos atacáis cuando reaccionamos, cuando decimos que la regla es roja, casi marrón, que duele y que no debería doler tanto; somos guarras, desagradables, cerdas que no saben el límite entre lo decente y lo indecente. Os come la rabia por dentro cuando la exposición de algo considerado como íntimo no sirve para pajearos o simplemente "alegraros la vista". 

Y me alegro de que os coma la rabia. Ya casi sólo por eso dan ganas de seguir haciéndolo, a ver si os revienta una vena de una puñetera vez. 

Mientras llega ese feliz día, seguiremos apoyando a las compañeras que sufren vuestro acoso, las que aguantan mecha y las que no han podido más: #GaliciaNoEstáSola.